Estos días de desgobierno están sentando muy bien a todos. Es momento de aprovechar para hacer esos viajes largos a ninguna parte para firmar acuerdos que de nada sirven. Al menos, con algunos ministros fuera de sus despachos y la actividad parada, se evitan males mayores a los que tenemos. El objetivo de casi hundir el sector está conseguido: acumulamos un 20 por ciento de reducción del mercado... y eso mientras se piensa en subir las tarifas eléctricas. Imagino que el sector eléctrico es estratégico, porque no se entiende que unos tanto y otros tan poco.
Ni con el piloto automático puesto, esto es, con una actividad bajo mínimos, nos libramos de ese conjunto de medidas que están llevando al sector a la ruina; a las farmacias, a la distribución y a la industria. Una ruina construida en esta legislatura a base de RD impulsados por Economía, que se une a la aprobación de precios bajos, los precios de referencia (PR) y los recientes recortes de precios. Si no fuera porque la crisis lo justifica todo, diríamos que España impulsa las medidas que se pueden considerar más lesivas, combinadas de la peor forma para provocar un caos de consecuencias interplanetarias. No hay más que ver las incongruencias que la industria está planteando en la nueva aplicación de los PR: ¿Para qué sirven los PR si la dispensación debe ser a precio menor? Suma y sigue.
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