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Editorial: Autocuidado somos todos

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| viernes, 25 de octubre de 2013 h |

Parece evidente pensar que en un sistema sanitario que cuenta entre sus principales elementos de tensión al envejecimiento y la cronicidad, mantener unos hábitos de vida saludables y potenciar la prevención entre la población son dos herramientas fundamentales de cara a conseguir la sostenibilidad futura del SNS. Pero si algo ha dejado claro el I Foro de Autocuidado organizado por Fundamed y la Fundación Anefp es que el autocuidado no es solo cosa de los ciudadanos.

La visión que ofrecieron Agustín Rivero, Boi Ruiz, Javier Fernández-Lasquetty, José Martínez Olmos y Rubén Moreno muestra claramente que desde un punto de vista político el autocuidado tiene una importancia fundamental que afecta a todos los sectores y profesionales dedicados a la asistencia sanitaria.

El autocuidado avanza, porque hoy todos son conscientes de su importancia, pero queda pendiente una asignatura fundamental: reafirmarlo como una acción prioritaria que requiere una visión de conjunto. El SNS tiene que dejar de funcionar como 17 sistemas estancos; las profesiones tienen que arrimar el hombro y en esta apuesta, el papel de la farmacia es fundamental. Por su cercanía con los pacientes y por la confianza que estos mantienen con sus farmacéuticos. Desde este punto de vista, el autocuidado deja de ser importante en sí mismo para codearse con sus ‘hermanos mayores’ en la política farmacéutica... Incluso con el modelo de farmacia.

El apoyo al modelo es hoy innegable. Pero es prematuro conjeturar que ese apoyo sea ‘a cualquier precio’. Porque el precio, en un contexto de crisis como el actual, viene determinado por el mercado y el cumplimiento de objetivos de déficit.

Hoy, el modelo está garantizado, pero esa garantía de presente no constituye una garantía de futuro. Mañana, la presión liberalizadora puede estar de nuevo en las portadas y borrar de un plumazo todas las pretensiones de reconocer a las farmacias ese papel que se han ganado a pulso como algo más que dispensadores. Está claro que hoy la preocupación es cobrar las facturas, pero el sector debe dejar claro qué futuro quiere, ya que de él dependerá en gran medida el futuro del autocuidado.