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Editorial: Un ‘edificio nuevo’ para fijar los precios

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| viernes, 14 de diciembre de 2012 h |

Son tantas las cosas que se van a cambiar en el procedimiento de financiación y fijación de precios de los medicamentos que, según Jordi Faus y Mariano Avilés, reconocidos abogados especialistas en el área del Derecho Farmacéutico, lo mejor sería empezar desde cero; hacer un “edificio nuevo”, dijeron, para evitar parchear aún más toda la regulación sobre precios. Se trata, sin ninguna duda, de una acertada propuesta pensada para facilitar la gestión y la regulación de los precios durante los próximos años. Olvidarse de elementos que únicamente generan burocracia y trabajo inútil como el escandallo y establecer todo el procedimiento de principio a fin para que solo haya que guiarse por este nuevo texto legal, sería lo deseable.

Pero entrando en los ámbitos que van a regular en la nueva normativa que desarrolla el RDL 16/2012, una de las claves es la de la evaluación única. No sabemos cómo va a impedir el Ministerio de Sanidad que las comunidades autónomas o los hospitales realicen sus propias evaluaciones para determinar la posición en la terapéutica de los nuevos medicamentos. Pero si lo consigue, será un hito muy importante para la industria y para los pacientes que verán cómo es posible acceder mucho antes y en igualdad de condiciones en toda España a los tratamientos.

Otro de los elementos diferenciadores que van a aparecer en la nueva regulación de precios son los acuerdos para compartir riesgos y no solo los conocidos contratos de riesgo compartido. Acuerdos de precio-volumen, devoluciones y similares serán bien vistos por la Administración. Otro aspecto importante para la industria será la confidencialidad de los precios de los productos en su venta al Sistema Nacional de Salud. Eso limitará en gran medida la presión que se siente por las referencias de precio a nivel europeo, lo que sin duda, acelerará los procesos de lanzamiento. Igualmente, resulta imprescindible incrementar la transparencia, objetividad y participación de los interesados en todo el procedimiento, como parece que así será. Estos han sido varios de los grandes déficits del modelo actual.

Todos estos cambios forman parte de ese ‘edificio nuevo’ que esperamos que Sanidad sepa construir con los cimientos que da el diálogo, la flexibilidad y la confianza.