Los productos con ácido hialurónico, un polisacárido (azúcar) de formación natural y de textura viscosa que se encuentra en la sinovia, humor vítreo y tejido conjuntivo colágeno de numerosos organismos, están cada día más presentes en la oficina de farmacia. Su uso es muy variado, ya sea en productos de dermocosmética, como complemento dietético en procesos de dolores articulares por su capacidad lubricante o en medicina deportiva.
Cabe destacar que en seres humanos, la mayor cantidad de ácido hialurónico reside en el tejido cutáneo. Es un lubricante natural del cuerpo, además de ser un portador de vitaminas y minerales y este proceso de lubricación permite que la piel se adapte a las alteraciones de forma y volumen que tienen lugar cuando se mueven los huesos y los ligamentos. Esto explica el éxito de esta sustancia que, a nivel estético, por ejemplo, es la sustancia protagonista del relleno antiarrugas.
Los productos de dermocosmética con este componente son de los más demandados en la oficina de farmacia. Sus visibles resultados estéticos hacen que, principalmente, las cremas sean de los productos más vendidos en esta categoría. “Es una de las moléculas que actualmente se está incorporando más, ya que además de hidratar, actúa reduciendo la profundidad de la arruga”, asegura María Dolores Muñoz, farmacéutica comunitaria y titular de la Farmacia Yuncoso, en Toledo.
Son muchos los pacientes que demandan este componente en su administración vía oral. “Se presenta en cápsulas y fundamentalmente está indicado para mejorar el estado de la piel”, puntualiza esta farmacéutica. También es destacable su uso como hidratante de la cavidad bucal, sobre todo, en forma de gel, colutorio o espray y, en ocasiones, suele ir asociado con el aloe vera.
Asimismo, también se emplea como hidratante ocular. No es de extrañar, pues el ácido hialurónico está muy concentrado en el interior del globo ocular. El líquido dentro del ojo llamado humor vítreo está compuesto casi completamente de ácido hialurónico. Es por eso que este componente se incorpora en forma de colirio para mejorar la hidratación ocular. Además, señala Muñoz, “últimamente se incluye en las soluciones únicas para lentillas”.