Pablo Martínez
Periodista e historiador
El doctor Julio Bonis se queja, (http://twitter.com/drbonis), de los tratamientos de seguimiento que tienen que hacer los médicos de familia en relación a prescripciones de los especialistas que en ocasiones son novedosas, caras y no aportan ventajas significativas frente a los fármacos más antiguos. En su opinión, se debe al marketing de los laboratorios y a que el especialista dispara con “pólvora del rey”. Recuerda que en los tercios españoles de los siglos XVI y XVII los arcabuceros pagaban su propia pólvora, pero que en ocasiones, como asedios o grandes batallas, se distribuía “pólvora del rey” y entonces se disparaba con más alegría.
Tiene razón al comparar las prescripciones del SNS con la “pólvora del rey”, y también es cierto que no se puede generalizar: hay médicos muy sensatos que miran simultáneamente por el paciente y por los recursos del sistema, pero es igualmente cierto que hay de los que disparan con alegría. Los farmacéuticos, por su parte, se quejan de que la Administración se preocupa muy poco, o no aplica ninguna medida a los hiperprescriptores, pero que a ellos les aprieta las tuercas con los descuentos del 5/2000, los precios menores, y ahora los descuentos a mutualidades de funcionarios.
Los gobernantes han pasado de racionalizar el uso de la pólvora haciéndosela pagar a los arcabuceros, a racionalizar obligando a compartir gastos a los vigilantes del polvorín. Es de lamentar que en lugar de avanzar hayamos retrocedido. El arcabucero que pagaba su pólvora recibía una paga y debía afinar su puntería por la cuenta que le traía. Al trasladar el cargo a los que custodian el polvorín, donde sus guardianes nada pueden frente a las órdenes de entrega, queda plasmado un sistema enormemente injusto y confiscatorio. ¡Ojo gobernantes! Por una situación similar los farmacéuticos irlandeses ya se han rebelado y no sabemos hasta dónde llegarán.