La función de la cosmetovigilancia es evaluar los efectos no deseados de los cosméticos, un ámbito en el que el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid está muy implicado. Por ello, ha apostado por ampliar la formación a los farmacéuticos con un curso on-line en cosmetovigilancia, que está abierto a cualquier boticario interesado de cualquier provincia.
Según ha explicado Rosalía Gozalo, vocal de Dermofarmacia y Productos Sanitarios del COF de Madrid, hay dos tipos de efectos no deseados de los cosméticos, los que son graves y aquellos que no. Hace unos años, las farmacias realizaban una supervisión y notificaban los casos que les llegaban de personas con efectos no deseados, aunque lo hacían de manera voluntaria, mientas que hoy existe un procedimiento para la notificación a través de un formulario. De este modo, los farmacéuticos tienen que notificar a la Agencia Europea del Medicamento (EMA) los efectos graves, aunque la vocal de Dermofarmacia insta a que también se notifiquen los no graves. De este modo, Gozalo ha anunciado que desde la nueva página web del COF de Madrid, se podrá acceder a este formulario que irá directamente a la EMA, que va a poder identificar patrones de sensibilizaciones, y tener un conocimiento más preciso de estos efectos.
En esta línea, Gozalo ha destacado el papel “distribuidor” del farmacéutico, ya que éste “es responsable de poner en circulación estos productos cosméticos y tenemos que conocer esta responsabilidad” advierte. Aunque también, ha apelado a la importancia de que sean los propios consumidores los que conozcan que existe este tipo de notificación. Así, lo deseable es que el usuario informe a su farmacéutico y que, por ejemplo, no de por supuesto que tiene una alergia, ya que, en muchos casos, se puede tratar simplemente de un mal uso del producto.