La farmacia malagueña se ‘planta’ ante los continuos desabastecimientos provocados por las subastas en Andalucía (que actualmente afecta a una treintena de presentaciones). El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga ha remitido este 9 de septiembre una circular a sus colegiados titulares de oficina de farmacia en la que “recomienda” que en el caso de recibir una receta prescrita por un principio activo cuya dispensación sea un medicamento de la subasta que se encuentre en situación de desabastecimiento —bien porque no lo sirvan las cooperativas o cualquier otra razón— “no se sustituya por ningún otro”. ¿La razón? Si se sustituye por otro “se corre el riesgo de que no se admita la dispensación y se deduzca el importe de manera automática por la Consejería de salud de la Junta de Andalucía”, reza la circular.
Esta recomendación del COF de Málaga a sus colegiados tiene su origen en el excesivo celo del Servicio Andaluz de Salud (SAS) a la hora de abonar las recetas en las que se haya producido una sustitución obligada por el desabastecimiento —un problema que ya denunció el pasado mes de febrero esta corporación, todavía bajo la presidencia de Javier Tudela —. En concreto, el SAS, a través de sus Delegaciones Provinciales, solo ‘autoriza’ las sustituciones si la receta que se factura va acompañada de un aval o certificado del laboratorio reconociendo la situación de desabastecimiento, no siendo válido un certificado al respecto de la cooperativa. Solo del laboratorio fabricante, lo cual desde los colegios andaluces se considera “imposible” de conseguir ya que estarían reconociendo su incapacidad de abastecimiento y, por ende, incumpliendo el contrato de adjudicación de las subastas (en los que deben garantizar el suministro suficiente del medicamento adjudicado). En cambio, para las sustituciones de medicamentos no afectados por las subastas, sí es suficiente con un aval acreditativo de la situación de desabastecimiento por un almacén que opere en la provincia en la que se ubique la botica.
Solo en 2013, el SAS devolvió por este motivo miles de recetas que, según cálculos del COF de Málaga, provocó que las farmacias malagueñas perdiesen cerca de 100.000 euros. Tras la denuncia del pasado mes de mayo, se constituyó una comisión técnica formada por el SAS y el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos para abordar esta problemática que, meses después, parece no haber derivado en consenso alguno. Esta falta de consenso es la que podría haber provocado ahora esta “recomendación” del colegio malagueño a sus colegiados titulares.