Tras conocerse la situación en la que se encuentra inmersa la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) y sus pesimistas previsiones para 2013 debido a la reducción de la aportación del Estado (en un 12,5 por ciento) y de las subvenciones (2,85 por ciento), la Fundación Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) ha manifestado su preocupación ante el riesgo de que el modelo Muface pueda “morir de inanición” a medio y largo plazo.
Este modelo tiene un coste inferior (en el entorno del 40 por ciento) al de la fórmula del SNS. Por ello, el instituto defiende su ampliación como una medida que generaría un ahorro de 531 millones de euros con el trasvase de un millón de personas. Sin embargo, la prima de los conciertos es cada año más insuficiente. Para 2013, la previsión de presupuesto de Muface estima una subida del 0,19 por ciento en el capítulo de Asistencia Sanitaria, lo que según el IDIS puede convertir la situación en insostenible. “Es obvio que la insuficiencia de prima acabará llevando a las compañías actuales a replantearse su concurrencia, como hicieron otras hace dos años”, asegura el instituto en un comunicado.
Por otro lado, la insuficiencia de la prima hace que, según el IDIS, los datos de siniestralidad sean cada vez más preocupantes. En el último año se ha agravado aún más (es muy superior a la media del sector asegurador de Salud), consecuencia también de la falta de entrada en el modelo de nuevos funcionarios.
El efecto del IVA
No es la única mala noticia con la que la sanidad privada ha iniciado el curso político. En una entrevista que esta semana publica Gaceta Médica, el presidente del IDIS, José Ramón Rubio, explica las consecuencias a medio y largo plazo del incremento del 2 por ciento del IVA para el materia sanitario y equipamiento médico, así como la subida en tres puntos de las actividades gravadas con el IVA general, y que afectan desde al mantenimiento, la limpieza o la lavandería a la construcción de nuevos hospitales, cuyo tipo de aplicación es el 21 por ciento.
Rubio estima que la factura general de gastos de un hospital en régimen normal de funcionamiento se incrementará, como mínimo, un 0,5 por ciento y podría afectar a “elementos esenciales” para el correcto funcionamiento de un hospital. “Por ejemplo, la factura correspondiente al mantenimiento de la alta tecnología y la electromedicina también ha sufrido el incremento del 3 por ciento correspondiente al tipo general”, explica.
Por otro lado, destaca que el IDIS cree que a corto plazo no cabe pensar en un incremento de las tarifas, aunque no duda que el sector tendrá que apretarse el cinturón y ajustar salarios.