La farmacia española “no levanta cabeza”. Al menos eso es lo que señala el XV informe elaborado por Aspime, asesoría especializada en oficinas de farmacia, patrocinado por el Club de la Farmacia de Almirall, que en la instantánea realizada del sector en base a los últimos datos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas de 2012 de 803 oficinas de farmacia de toda España señala que ese ejercicio “no muestra signos de mejora significativa en los márgenes netos de las farmacias de muestra” respecto a años anteriores.
En este sentido, según precisa el informe, el intervalo de farmacias que más sufrió la disminución de sus beneficios en términos porcentuales en 2012 fue el formado por las farmacias con un volumen de facturación inferior. Eso sí, la cota mínima de margen neto antes de impuestos la volvió a tener el intervalo final de farmacias de mayor facturación, con un 5, 39 por ciento sobre ventas.
Por otro lado, este estudio pone de manifiesto que los problemas laborales siguieron presentes durante 2012, aunque se apreciaron cambios en la evolución de este ratio. A este respecto, según precisa, prácticamente todos los intervalos de farmacias analizadas subieron sus ratios de personal sobre ventas, es decir, que pese al incremento en las plantillas (sobre todo impulsada por los contratos temporales), “las reestructuraciones de personal en las farmacias no fueron suficientes ante las drásticas disminuciones de facturación en 2012”.
A este respecto, cabe destacar que los márgenes brutos en 2012 se “estancaron”, al tiempo que los incrementos de otros gastos de estructura “ponen en peligro el progreso económico de las farmacias analizadas”. Así, el informe indica que el gran decrecimiento de la facturación de la farmacia española se produjo en 2012, algo que se agravó al ser el primer año de subida impositiva del IRPF. ¿La conclusión? “Ningún intervalo de farmacias se sobrepone al entorno económico social devastador de 2012”, señalaron.
Subida impositiva
El informe también refleja los efectos de la entrada en vigor de la subida impositiva iniciada en 2012, mediante el gravamen complementario de IRPF. “La entrada en vigor de la nueva normativa tributaria no ha servido para mejorar la fiscalidad de la oficina de farmacia, y al comparar la fiscalidad actual de las pymes con los tipos medios a los que se ve sometido un buen grupo de oficinas de farmacia española, el agravio comparativo es persistente”, precisan.
Fruto de esta situación se refleja en el índice de esfuerzo fiscal formulado por Aspime, que hace una valoración del número de meses que ha de trabajar la farmacia para hacer frente a su cuota íntegra del IRPF. “Desde las farmacias de menor facturación que invierten 2,29 meses, hasta la mayoría de intervalos analizados, que necesitan más de tres meses y medio para poder pagar sus impuestos. El índice de esfuerzo fiscal más alto lo lideran las farmacias de más facturación superando un cuatrimestre para generar sus obligaciones económicas ante el fisco”, refleja.
Igualmente, el informe incide en que la crítica situación financiera de impagos ha provocado la irrupción masiva de gastos financieros en las cuentas de explotación de las farmacias. “Este hecho, alimenta y corrobora la disminución de márgenes de resultados”, afirma. Por otro lado, alerta de la reforma fiscal para 2015, “ya que posibles cambios de tipo en impuestos indirectos, afectarían notablemente a la oficina de farmacia, que recordemos se encuentra inscrita en el régimen minorista del recargo de equivalencia”.
En cuanto a la situación laboral, el informe detalla que la edad de los empleados se sitúa por debajo de los 45 años (un 63 por ciento); que el 51 por ciento de trabajadores empleados tienen una antigüedad inferior a diez años; y que el 72 por ciento de los trabajadores son mujeres.