El final de la legislatura trajo consigo la aprobación de tres enmiendas sanitarias que dieron una de cal y otra de arena al sector de los genéricos. La pérdida de la discriminación positiva de estos medicamentos frente a la marca, si están en igualdad de precio, acarreará pérdidas de venta al sector pero podrían compensarse con la libertad de descuentos (con la excepción territorial de Andalucía) y la recuperación de la exclusividad de las siglas EFG que se perdió en julio de 2013.
El año pasado fue un curso bueno en términos absolutos pero se observó una desaceleración en términos relativos y lo cierto es que las moléculas que van a perder las patentes en 2016 tienen menor potencia comercial. “Los genéricos están atravesando un momento muy delicado y nos estamos quedando sin apoyos. Enmiendas, fin de la discriminación positiva... Si la administración no hace nada por tirar de los genéricos este sector sufrirá y existe el riesgo de que si el genérico no está en el mercado la marca nunca va a bajar el precio voluntariamente”, afirma Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, director general de Aeseg.
La falta de apoyo institucional a la que hace referencia Rodríguez de la Cuerda se traduce en varias decisiones que se han tomado durante la legislatura. Una de las primeras ventajas que perdieron los genéricos fue el diferencial de precio respecto a la marca al obligar a esta última a igualar bajo amenaza de exclusión de la financiación. Junto con aquella decisión, para compensar, se decidió dar paso a una discriminación positiva que ya es historia. Esta historia se ha repetido con la exclusividad de uso de las siglas EFG. Si bien desapareció en 2013, ahora vuelve en forma de enmienda para compensar, de nuevo, la ventaja que tenía el genérico respecto a la marca a igualdad de precio. “El nuevo entorno viene a quitar las pocas diferencias normativas que teníamos ante las marcas”, remarca Rodríguez de la Cuerda.
Pero no ha sido la única batalla perdida del sector. El Gobierno también desoyó las peticiones de la patronal para incluir una cláusula de exportación durante la tramitación de la Ley de Propiedad Intelectual. También han soportado un nuevo umbral mínimo (1,6 euros) en el Real Decreto de Precios de Referencia, circunstancia que llevó al sector a pedir una revisión para ciertos medicamentos en la Comisión Interministerial de Precios con el objetivo de seguir comercializando estos productos bajo un mínimo de rentabilidad.