Crear un mercado común europeo en el sector de la biotecnología. Este es el reto que planteó Ángel Pueyo, consultor independiente y responsable del Proyecto Europa Term (Tissue Engineering Regenerative Medicine), durante la celebración del VI Foro “Biotecnología y capital riesgo”, celebrado el pasado miércoles 24 de octubre en la sede de la Escuela Internacional de Negocios Aliter.
En un sector que lidera actualmente Estados Unidos, Pueyo enfatizó la importancia de “identificar los problemas existentes a nivel europeo en este ámbito”, motivo principal por el que se inició este proyecto, en el que participan un conjunto de clúster de siete países de la UE. Así, en una primera fase, se procedió precisamente a realizar el análisis DAFO de cada uno de los países de la UE con el objetivo de hacer “un balance entre capacidades y necesidades”, explicó Pueyo.
Una vez recopilados todos estos datos, el Proyecto Term se encuentra actualmente completando las restantes fases, con el objetivo final de crear una gran base de datos a nivel europeo de entidades privadas y públicas susceptibles de financiar proyectos de biotecnología. La idea sería que, en unos años, una empresa pudiera introducir los datos del proyecto para el que desea financiación en el portal que este proyecto lanzará a principios de 2013 para que, después, este mismo portal le indicara qué entidades europeas podrían estar interesadas en ese proyecto concreto.
Pero de momento, y mientras no existe esta gran base de datos europea, son las propias start-up las que tienen que buscarse la financiación por su cuenta. Es aquí donde entran en juego empresas como Suanfarma Biotech, una sociedad de capital riesgo dedicada, entre otras actividades, a invertir en proyectos de biotecnología.
Vistos en muchas ocasiones como “los malos de la película”, Gonzalo Marín, socio director de la sociedad, explicó que esto ocurre en muchas ocasiones por las diferencias existentes entre el punto de vista científico y el económico, enfatizando la necesidad de que se produzca un “cambio de mentalidad”. Destaca que a Suanfarma llegan entre tres y cinco proyectos al mes, de los que ellos suelen seleccionar uno, sin terminar de desvincularse del resto del todo. Y es que, a través de su observatorio, el equipo de la sociedad sigue la trayectoria de aquellos proyectos que descartaron para ver si terminan finalmente consiguiendo financiación.
Una de estas empresas que fue rechazada por Suanfarma en su día, pero que ha terminado cumpliendo con éxito sus objetivos es Ab-Biotics. Miquel Ángel Bonachera, director de la compañía, también estuvo en este foro para contar su experiencia tan solo un día después de que Almirall adquiriese el 5 por ciento de Ab-Biotics. Bonachera destacó la importancia de asegurar la rentabilidad y la plusvalía de los accionistas, sin olvidarse de subrayar la importancia del tiempo (por la caducidad de las patentes) y de los equipos. Además, ofreció datos relevantes para apostar por el desarrollo de un producto a través de una biotecnológica (3,1 millones de euros) antes que a través de una big pharma (8,7 millones).
Al encuentro también asistió José Ángel Galán, director general de Exeleria, que creó una joint-venture con BTM e invirtió 12 millones de euros en un negocio de I+D en algas. El acuerdo, que se ha traducido en un invernadero de 300 hectáreas en Jerez de la Frontera, si bien supuso pérdidas al principio, ahora arroja beneficios. Un proyecto en el que, asegura Galán, nunca se habrían metido “de no ser por la crisis”.