Pocas veces las urnas han hablado con tanta contundencia, y para Artur Mas, el hecho de que CiU haya ganado por primera vez unas generales en Cataluña supone un espaldarazo a los recortes llevados a cabo este año con el objetivo de reducir el déficit. Esa legitimidad ha permitido también que, apenas 48 horas después del 20-N, el presidente de la Generalitat haya presentado una nueva batería de recortes para 2012, alineados en torno a dos estrategias. Por la vía de los ahorros, un segundo ‘sacrificio’ para los empleados públicos, que volverán a ver reducido su sueldo. Por la de los ingresos, tasas a los ciudadanos en consumos habituales que incluyen lo que Mas no quiso llamar copago, sino ‘tique moderador’.
El presidente catalán compareció por sorpresa en el Palau de la Generalitat para explicar las líneas generales de las cuentas del año próximo, pero nadie podía imaginar que el proyecto, que se presentará en el Parlamento catalán a mediados de diciembre, incluiría otro tijeretazo como el que la Generalitat tiene entre manos. “En algunos puntos hemos tocado fondo, y si seguimos reduciendo el gasto en ámbitos tan sensibles, podríamos traspasar líneas rojas y poner en riesgo algún servicio de cara a la ciudadanía”, resumió Mas.
Situado de nuevo en su parapeto de la “herencia recibida”, Mas justificó los nuevos recortes en el déficit fiscal de 8.400 millones que se encontró al llegar al Gobierno. Para 2012, el esquema presupuestario debe cumplir el límite de déficit del 1,3 por ciento del PIB impuesto por la Unión Europea, lo que supone tener que recortar otros 1.000 millones más.
Falta de concreción
La tarea ahora pasa por explicar estos recortes de manera lo más didáctica posible, ya que a pesar de los resultados electorales, que sitúan a CiU con 16 escaños en el Congreso de los Diputados, las medidas acometidas hasta ahora le han costado a la Generalitat manifestaciones de protesta, principalmente en lo tocante al sector sanitario. De momento, se desconoce en qué medida se tocarán los sueldos, aunque Mas aseguró que el recorte será “moderado”, temporal (solo para 2012), progresivo (en función de cada sueldo) y que dejará de tener efecto si Mariano Rajoy también opta por él.
Ello no impedirá, no obstante, que, como ocurrió el 12 de mayo de 2010 (fecha en la que se aprobó el primer recorte, del 5 por ciento), el 22 de noviembre de 2011 también quede grabado en la memoria colectiva de los 231.013 trabajadores del sector público catalán.
Tique, no copago
Pero son las propuestas de corresponsabilización de los usuarios en el mantenimiento de los servicios públicos, y sobre todo la de crear un ‘tique moderador’ “para evitar el sobreuso o mal uso del sistema sanitario”, la que más polvo ha levantado por su posible ilegalidad, según el Ministerio.
Sin embargo, CiU, que se presentó a las elecciones con un programa que incluía el rechazo al copago, evita ahora a toda costa emplear esa palabra. “El copago puro y duro no es lo que hace falta”, señaló Mas. A falta de detallar los servicios que podrían verse afectados, sólo aseguró que no se pagará por ir al hospital o al centro de primaria. El único ejemplo que citó fueron las recetas farmacéuticas, lo que implica una modificación del copago farmacéutico desde un punto de vista más disuasorio que recaudador. El consejero de Salud, Boi Ruiz, detalló en una entrevista a ABC Punto Radio que se trataría de “imponer una cantidad fija a cada una de las recetas que se emitan desde el SNS, con independencia del precio del medicamento”. Ruiz asegura que la tasa no superará el euro y que habrá excepciones.
Por delante de Rajoy
Las dudas se concretarán en los presupuestos. Su aprobación dependerá de los apoyos que CiU recabe en el Parlamento. En estos momentos, Mas se mueve a dos bandas. Por una parte, intenta acercarse al PSC y Esquerra con el mensaje de frenar en lo posible la mayoría absoluta del PP. Por otra, echa cables a Rajoy y confía en que los recortes serán bien vistos por el nuevo presidente, que es a fin de cuentas quien tendrá que enfrentarse a la presión a los mercados y de los países líderes de la UE. “Lo más lógico es que nos ayudásemos mutuamente para que el barco mantenga su línea de flotación”, señaló Mas.
De momento, la primera parte de esta estrategia no funcionó. El PSC habla de fraude electoral al decir que CiU no habló de estas medidas de ajuste antes de las elecciones. Los socialistas no quieren oír hablar de más recortes, y exigen medidas fiscales progresivas que afecten a las rentas altas. ERC también descartó apoyar los presupuestos si tienen el apoyo, “por acción u omisión”, del PP.
El PPC, por su parte, se ha comprometido a estudiar las medidas, aunque ha valorado de antemano el ofrecimiento de Mas. El voto popular será determinante como avanzadilla de la estrategia del Gobierno entrante, que a fecha de hoy es todavía una incógnita. CiU le ha marcado el camino.
¿Acabará el ‘tique moderador’ de Artur Mas con el tabú en torno al debate del copago? El tiempo responderá a esta pregunta, pero mientras tanto, el beneplácito que los editoriales de prensa han dado al presidente de la Generalitat hace pensar que el tabú en torno al copago es básicamente político.
“Era lo que tenía que hacer y ha demostrado la agilidad y la determinación que se espera de los gobiernos ante una situación excepcional como la que se vive”, escribía El País, que cargó sus tintas sobre el mutismo de Mariano Rajoy. Además, pese a creer que es momento “de que las administraciones reclamen a los ciudadanos una contribución equitativa al esfuerzo colectivo”, el diario de Prisa añadió que “CiU no solo no contemplaba esta opción [la del copago] en su programa electoral, sino que Mas la rechazó expresamente durante la campaña”.
El Mundo destacó el “inmenso favor” que el plan de ajuste catalán le hace al líder del PP: “Un plan creíble y realista, que debería ir acompañado de otros recortes, como las embajadas, las subvenciones al doblaje del cine o a los periódicos para que se editen en catalán”. Otros editoriales lanzaron dos mensajes. La Razón, que “no conviene minusvalorar los daños colaterales de estrujar en exceso a unos ciudadanos ya en el límite”. Los diarios catalanes, incidieron en la búsqueda de alianzas. “La legitimidad para gobernar según se tenga por más oportuno no la otorga la victoria, sino la mayoría parlamentaria dispuesta a apoyar las medidas”, recordó El Periódico.
CiU, que se presentó a las elecciones incluyendo en su programa el rechazo al copago, evita mencionar esa palabra
El voto popular será determinante como muestra de su estrategia, que a fecha de hoy sigue siendo una incógnita