Dr. Bartolomé Beltrán, director de Prevención y Servicios Médicos del Grupo Antena3
Durante la tarde del pasado jueves estaban todas las espadas en alto. En el sector sanitario se esperaba la resolución del Consejo de Ministros. Todo el mundo estaba de acuerdo en que los recortes penalizan el crecimiento y que la viabilidad de algunas empresas farmacéuticas era dramática en los estudios económicos prospectivos.
En Cataluña las carreras en la intermediación política desbordaban la propia dinámica del ‘corre-ve-y-dile’. Tanto que las influyentes protestas de los clásicos de la farmacia catalana llegaban al presidente de la Generalitat, José Montilla, y al entorno de Artur Mas, para que reclamaran tiempo muerto al inquilino de la Moncloa. Se trata de buscar alternativas, y estudiar bien cómo puede haber una salida airosa al recorte en el ámbito sanitario. Por eso me resultó de mucho interés lo que al despertar decía en Onda Cero Fernando Ónega, contemplando el asunto desde una posición más general y algo alejada de todos los que vivimos con pasión la dinámica de nuestro territorio más próximo.
Don Fernando dijo: “No voy a detenerme en si el decreto será aprobado en las Cortes. Ya veremos. Tampoco quiero recrearme en el ‘sacrificio colectivo’ del que hablan, cuando el sacrificio por ahora es de funcionarios y pensionistas. Lo alarmante es que entramos en un círculo infernal”.
Don Fernando continuaba: “Entre cortar el déficit y crecer, el Gobierno ha escogido el déficit. Su responsabilidad es haberlo creado. Su única disculpa para elegir ese camino es que se lo impone Europa. Y el círculo es: si los recortes restan poder adquisitivo, habrá menos consumo. Si hay menos consumo y la economía no crece, habrá más paro. Si hay más paro, habrá que subvencionar a más parados, y el déficit, por mucho que se tapen agujeros, seguirá desbocado. Ese es el círculo, y el Gobierno no puede salir de él, por incompetencia, o porque así lo impone Europa”.
A continuación, don Fernando se preguntaba: “¿Hay salida?” Y su respuesta era: “Sí, animar la economía con otros recursos. Y los únicos recursos que quedan son dos. Uno, animar al inversor con estímulos fiscales, porque sólo la actividad económica, no los recortes, da ingresos al Estado. El otro, un valor tan subjetivo como la confianza”. Por ese motivo, Don Fernando se volvía a preguntar: “ Y ustedes me dirán si se inspira confianza con lo que está pasando: ministros que se contradicen, impuestos que aparecen y desaparecen o amenazas de huelga general, sólo porque el Gobierno se dispone a gobernar lo que los agentes sociales son incapaces de pactar”.
Éste es el resumen de lo que ocurre mientras que los expertos en econometrías sanitarias piensan que lo mejor para el sector es que fomenten y propicien inversiones estratégicas, a la búsqueda de un equilibrio ente los ingresos y los gastos en el corto plazo. Tanto para las profesiones sanitarias como para el conjunto de las áreas afectadas el recorte genera un acción inmediata en la reducción del gasto en el corto plazo, pero todos los analistas coinciden en que deben ir acompañadas de otras medidas que puedan propiciar el progreso positivo en cuanto al aumento de los ingresos.