En el I Expocongreso de Nutrición desde la Farmacia, celebrado entre el 9 y el 11 de mayo en Madrid, hubo ponencias y talleres de todo tipo. Se notó la buena mano de la experta n esta materia y directora del congreso, Marisol Guisasola, y todo el mundo esperaba la conferencia de José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrigenética y Nutrigenómica de la Universidad de Tufts y el mayor experto mundial en esta rama científica. Carmen Peña, la presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, apostaba por este proyecto.
En opinión del profesor Ordovás, “las oficinas de farmacia podrían ser utilizadas más efectivamente para ofrecer consejos en el área de la nutrición, por ejemplo para prevenir las consecuencias de las dietas milagro, evitar interacciones alimentos/medicamentos o educar frente al uso inadecuado de suplementos”. Respecto de la cercanía del farmacéutico con la población española, el profesor Ordovás señaló que “la farmacia ha sido de facto el “hospital de campaña” donde el ciudadano acude en busca de remedio rápido y consejo fiable”.
Precisamente, sobre el asesoramiento del farmacéutico, Marta Fernández-Teijeiro, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cantabria, manifestó que “desde 2000, prácticamente cada dos años, los farmacéuticos españoles hemos realizado seis importantes campañas relacionadas con la alimentación, en cada una de ellas hemos tratado de educar y asesorar nutricionalmente a un grupo concreto de personas: escolares, personas mayores, celíacos, lactantes y embarazadas”.
Por otra parte, entre los temas candentes, nos pusieron al día en el XII edición del Foro Sanitario de Aecoc, celebrado la semana pasada en Valencia. Allí estuvo el consejero de Sanidad valenciano, Luis Eduardo Rosado, y la directora general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia del Ministerio de Sanidad, Sagrario Pérez Castellanos. Sobre la distribución, el director general de Cofares, José Antonio López-Arias, puso ejemplos acerca de la distribución de medicamentos, como el dato cierto de que más del 47,5 por ciento de las referencias que gestiona la distribución genera un margen que no cubre los costes de su compra, almacenaje y entrega. O el hecho tan relevante en relación al resultado de las oficinas de farmacia, el cual depende en un porcentaje del 22 por ciento del descuento cedido por el distribuidor. También matizó que se abren oportunidades para el sector, como los servicios de logística para las administraciones públicas.
Con la Iglesia hemos topado. Perdón, con la oficina de farmacia. Ya vieron que el Informe Anual 2012 de Aspime propiciado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid que preside Alberto García Romero matizaba con claridad lo que ellos mismos manifestaron. Estos establecimientos deben “reinventarse” y comenzar a funcionar “como un establecimiento sanitario pero también como una empresa”, para lo que se deben “empezar a valorar más las aptitudes comerciales, en contra de los conocimientos técnicos y profesionales”.
Pero también, no conviene pasar por alto lo que dijo durante la presentación el socio coordinador de Aspime, Juan Antonio Sánchez, al concretar que “el empresario farmacéutico es un contribuyente de calidad, con tipos superiores al 20 por ciento en muchos casos, que sin embargo adelantan a cuenta entre un 19 y 55 por ciento, casi más de la mitad de sus propios impuestos”. Es lo que hay.