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En buenas manos: Melodías reales y ‘falsas’

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Chirría que un tercio de los españoles adquiera fármacos falsos
| 2010-02-19T16:29:00+01:00 h |

Dr. Bartolomé Beltrán, director de Prevención y Servicios Médicos del Grupo Antena3

La música del Quinteto Cilibidache ciertamente era Real, como el espacio que pisaron los farmacéuticos de la Comunidad de Madrid. Sobresaliente cum laude para Alberto García Romero, el presidente de los boticarios madrileños, y, sobre todo, el encaje de bolillo con que se aderezó el evento que no podía tener mejor muñidor que el secretario general del colegio, Luis González Díez. Ajustado todo al guión con las sublimes melodías de Luigi Boccherini, Giocchino Rossini y Antonín Dvorak.

Pero el drama es que la música va por otros puertos. Porque chirría el que tengamos que soportar que uno de cada tres españoles adquiera medicamentos de manera ilícita. Manos a la obra se ha puesto Pfizer, la empresa que dirige Elvira Sanz, con ese estudio que nos ha aportado datos de todo el mundo y, sobre todo, vergonzantes para España. Las personas que acuden a Internet para adquirir medicamentos lo hacen porque prefieren la velocidad y comodidad que les ofrece este sistema.

Les da vergüenza contar su enfermedad a un médico, una enfermera, un farmacéutico u otro profesional sanitario. No quieren que nadie de su familia o personas de su entorno sepan nada acerca de su problema. Temen que un médico pueda ser reacio a prescribir un medicamento en particular. Piensan que el precio es más barato.

Los factores socioeconómicos que influyen en la falsificación de medicamentos enumerados por la OMS abarcan desde las políticas farmacéuticas nacionales, que conceden prioridad al ahorro económico frente a la salud pública en lo que a fabricación de medicamentos, hasta la fragmentación de los canales de distribución. La existencia de canales internacionales de comercio que escapan a supervisión normativa y al cumplimiento de la ley, por lo que los medicamentos y la documentación que los acompaña puede ser manipulada.

La falta de cobertura de seguridad social o cobertura insuficiente en países que no regulan los precios, que lleva a los pacientes a buscar los mejores precios y origina una encarnizada competencia entre los vendedores, a la vez que facilita oportunidades a los falsificadores por cuanto pueden ofrecer precios más asequibles. También se inscribe el analfabetismo y la pobreza, que suponen una situación de desventaja para los pacientes. Finalmente, la fabricación por parte de terceros que, de no ser supervisada, puede dar lugar al uso no autorizado de técnicas de fabricación y materiales de embalaje.

Pero lo realmente inaudito es que a estas alturas de la película casi el 30 por ciento de los encuestados admite haber adquirido medicamentos con prescripción a través de prácticas inadecuadas o ilícitas, lo que significa que unos 11 millones de personas en nuestro país practican este consumo inadecuado. No acabo de entenderlo pero es que dicen los datos, que además, al matizar el calado del mercado español de ‘medicamentos’ falsificados dice que podría superar los 1.500 millones de euros anuales, el 14,3 por ciento del total del mercado negro europeo global, que se cifra en 10.500 millones de euros.