Tras un curso pasado de lo más ‘agitado’ para Alexia Lario, la presidenta de la empresarial madrileña de oficinas de farmacia, Adefarma, analiza para EG los retos del nuevo curso que se acaba de abrir. Un futuro con claros y oscuros.
Pregunta. ¿Cómo ve la presidenta de Adefarma el nuevo curso?
Respuesta. Intenso e incierto porque las circunstancias económicas, políticas y profesionales así lo presagian. De hecho, arrancó de la forma por todos conocida, abriendo un camino donde el futuro de la farmacia va a depender mucho de la propia evolución del país.
P. Arrancó con la entrada en vigor en las farmacias de la Orden de Precios de Referencia. ¿Otra vuelta de tuerca?
R. Cualquier bajada de precios es una nueva vuelta de tuerca en la maltrecha economía de la farmacia, cuyo nivel de facturación se sitúa como el de hace más de diez años. La orden sorprende y decepciona, desde el mismo momento en que días antes de su aplicación tuvo que ser sometida a 11 páginas de corrección de errores. Se habría evitado si se contase con la opinión del sector, algo que lleva tiempo sin ocurrir y de lo algunos tienen más culpa que otros.
P. Además, el Real Decreto no contiene memoria económica ni datos del impacto sobre el sector, ¿no?
R. El problema no es si el Real Decreto contiene o no la perceptiva memoria, que la debía de contener, el dilema es que va haber productos que afectados por las bajadas constantes de precio el laboratorio va a dejar de producir, porque no le es rentable, y entonces sí que nos vamos a encontrar con muchos inconvenientes a nivel sanitario. Desde luego Adefarma apoyará cualquier recurso que se interponga porque no se hayan cumplido los requisitos que dicta la ley. Será importante entonces conocer al final qué efectos económicos, de verdad, va a suponer la aplicación de los nuevos precios de referencia.
P. ¿Le preocupa que pueda haber nuevos recortes que afecten a la rentabilidad de la farmacia?
R. Me preocupa el descenso de la rentabilidad en este mercado y también los posibles nuevos recortes que afecten a la rentabilidad de las farmacias. Lo que pasa es que la bajada de precios es un hecho que está ahí, y de momento el stock de las farmacias y la facturación ya se han visto deteriorados. Los recortes dependerán de la evolución de gasto, así como del aire económico que coja el país.
P. Ante este panorama... ¿Propuestas para garantizar la viabilidad?
R. Sería clave que quienes formamos el sector farmacéutico alcanzáramos una estrategia común para intentar derivar de la Administración un cambio de actitud sobre el papel de la prestación y su coste en el estado del bienestar. Las farmacias somos las que más sufrimos las consecuencias y las que deberíamos esforzarnos por cambiar nuestra política porque la actual nos ha servido para poco. Desde ese punto de vista bienvenido sea cualquier pacto con el Estado, pero no solo sobre la base profesional sino también sobre la económica, la de planificación o la de formación.
P. Otro tema. En Madrid, hasta el momento, no se han dado impagos como en otras regiones. ¿Cree que esa será la tónica de este nuevo curso?
R. Afortunadamente el sentido de la responsabilidad de la Comunidad de Madrid, hasta ahora, en cuanto a hacer frente a sus obligaciones de pagos a las farmacias ha sido inequívoco y nada hace presagiar cambios. Lo injusto e irrazonable es lo que sucede en otras comunidades que exponen a nuestros compañeros en una tesitura ante la sociedad, arriesgada y comprometida.
P. Concierto con la administración regional. ¿Ha habido contactos con el colegio para negociar juntos?
R. El concierto actual está vigente hasta principios de año y toca negociar, en el más amplio sentido institucional de la palabra. Esperamos, como anuncio el consejero de Sanidad, que la intervención de Adefarma sea por fin una realidad. Siempre nos hemos ofrecido al colegio para impulsar los argumentos colectivos que defendemos ambos, y en esta ocasión no va a ser menos. Aunque aún no ha habido contactos, le aseguro que los habrá y por nosotros no va a quedar. Además, Luis González siempre ha sido un hombre conciliador y muy proclive a las empresariales.
P. La amenaza liberalizadora está ahí. ¿Qué intensidad tiene?
R. El error en el que podemos caer es que a fuerza de la reiteración a la que se nos tiene sometido, al final, cuando la embestida sea de verdad nos pille con los brazos caídos. Por eso hay que estar preparados como si fuera a ocurrir mañana, y este es otro asunto en el que la respuesta debería llevarse a cabo desde la unidad y el respaldo de todos los que representamos y defendemos a los farmacéuticos propietarios. Antes del verano se amagó otra vez a través del Consejo de Política Fiscal y Financiera, vamos que el runrún de la liberalización nunca cesa. Recientemente, hemos conocido el proyecto de Ley de Crecimiento y Poder Adquisitivo del Gobierno Francés, que nos preocupa por el denominado efecto dominó. Habrá estar atentos al desarrollo legislativo del texto para extraer conclusiones.
P. Aparte de estos temas ‘nacionales’, ¿qué le preocupa a Lario respecto a la farmacia madrileña?
R. Básicamente el concierto, porque se tiene que negociar uno nuevo. Y la ordenación, porque se necesita una adecuación a la realidad actual de la farmacia y de la sociedad madrileña.
P. Tras un curso algo accidentado a nivel personal, con unas elecciones al colegio de Madrid en las que al final no participó... ¿Cómo afronta el futuro?
R. Mi intención no solo es pasar página, sino ofrecer al nuevo presidente y a su junta directiva, como ya he hecho, mi más fiel colaboración en los asuntos que consideren. En las elecciones hubo sombras y luces que todos debemos superar y mirar al futuro. Respecto a Adefarma, nuestro objetivo es continuar con la labor que hemos venido haciendo, desde hace ya tiempo, en defensa de los intereses que legítimamente representamos. Lo importante es que personalmente mantengo intacta la ilusión por trabajar para el colectivo, asumiendo esa responsabilidad, hoy, con ganas y con energías renovadas. Queremos avanzar en la representatividad empresarial del farmacéutico, en todos sus ámbitos y espacios.
Los recortes dependerán de la evolución de gasto, así como del aire económico que coja el país”Queremos avanzar en la representatividad empresarial del farmacéutico, en todos sus ámbitos y espacios”