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Farmaindustria y Anefp piden que el Decreto de Receta no limite las opciones de prescripción

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Farmaindustria pide que el proyecto se alinee con la Ley de Garantías y resalte la excepcionalidad en la sustitución del farmacéutico

El Ministerio de Sanidad asegura que el nuevo decreto incluirá la receta enfermera para adoptar los cambios de la Ley de Garantías

| 2010-01-22T16:10:00+01:00 h |

carlos b. rodríguez

Madrid

Es la prescripción del futuro, llamada a sustituir al bolígrafo. Sobre esta base, todos los medicamentos que hoy se pueden prescribir en papel deberían poder prescribirse mañana con un ordenador. Pero con el proyecto de Real Decreto de Receta Médica se podría producir la paradoja de que se necesite el sistema electrónico para unos medicamentos y el papel para otros. El motivo es que para la prescripción electrónica se ha tomado como referencia el nomenclátor, que sólo contiene los medicamentos financiados. Esta herramienta vuelve a protagonizar las alegaciones de Farmaindustria y Anefp (Aeseg sólo ha presentado cambios a nivel técnico) en la tramitación de un real decreto.

Esta decisión causa más sorpresa en las patronales en tanto que el propio ministerio, dentro de la Aemps, cuenta con una base de datos que, a diferencia del nomenclátor, no sólo contiene todos los medicamentos autorizados, sino además toda la información sanitaria que ofrecen las fichas técnicas y los prospectos, “dos elementos críticos para hacer una buena prescripción”, señala Emili Esteve, director técnico de Farmaindustria.

Al igual que esta patronal, Anefp también solicita que se garantice el acceso del prescriptor (o en su caso el enfermero) a la base de la Agencia. “La inclusión de medicamentos no sujetos a prescripción médica y no financiados en dicha fuente de datos codificada ofrece al prescriptor/enfermero una herramienta terapéutica eficaz que adicionalmente contribuye a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”, expone la patronal en sus alegaciones.

No es el único punto de vinculación entre los medicamentos publicitarios y la e-receta. Anefp insiste en que este sistema debe permitir el acceso del farmacéutico para introducir en la historia clínica del paciente cualquier fármaco no sujeto a prescripción médica y no financiado que haya dispensado a dicho paciente, de forma que la dispensación quede reflejada y pueda ser accesible al prescriptor.

En consonancia con esto, Anefp también considera que el farmacéutico debe poder acceder a la totalidad del tratamiento prescripto. “Con estas medidas sin duda se minimizará el riesgo de reacciones adversas o de interacciones en pacientes que estén siguiendo de forma concomitante tratamientos con medicamentos sujetos y no sujetos a prescripción médica, se garantizará la efectividad y la seguridad en la dispensación de medicamentos, y se facilitará la dispensación activa del farmacéutico”, afirma la patronal.

Sustitución

Precisamente, con el farmacéutico y su capacidad de sustitución tiene que ver la segunda de las tres alegaciones fundamentales de Farmaindustria. La industria innovadora siempre se ha opuesto a la sustitución, en aras de respetar que la prescripción es del médico y la dispensación, del farmacéutico y que la sustitución, aunque posible, debe tener siempre el carácter “excepcional” que le otorga la Ley de Garantías. “Este carácter excepcional que viene en la ley más debería venir en la norma de desarrollo”, dice Farmaindustria, que pide que el RD “sea más riguroso en este sentido y esté alineado con el espíritu de la ley”. Para la Organización Médica Colegial (OMC), también sería interesante que los programas incluyeran la obligatoriedad de un sistema de alarmas y alertas —como el sistema Diraya en Andalucía— sobre alergias medicamentosas e interacciones entre fármacos.

Uno de los aspectos más positivos del texto es que el nuevo formato electrónico contemple una de las mayores reivindicaciones de los médicos, la multiprescripción para tratamientos de 12 meses. Sin embargo, en la receta manual se sigue prescribiendo un sólo fármaco, una “oportunidad perdida” para acabar con la burocratización en las consultas, dice Farmaindustria, que tampoco convence ni a las sociedades científicas de atención primaria ni a la OMC.

Mientras, el plazo para presentar alegaciones sigue abierto para algunos agentes, el único cambio asegurado es la inclusión de la receta enfermera para adoptar los cambios aprobados recientemente en la Ley de Garantías.