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Una ampliación de 3.000 metros cuadrados

Inverrión, calidad y previsión de acontecimientos. Bajo estas tres premisas trabajan diariamente los empleados de la planta de producción de Farmasierra.

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R.C. Madrid | viernes, 07 de septiembre de 2012 h |

Con un 20 por ciento menos del presupuesto este año, el grupo espera crecer “poco a poco” en próximos ejercicios

Apostando por la inversión, anticipándose a los acontecimientos y ofreciendo a los clientes un producto de calidad en los tiempos establecidos. Bajo estas tres premisas trabajan diariamente los empleados de la planta de fabricación que Farmasierra tiene en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Unas premisas que les han permitido hasta el momento continuar en la misma línea de trabajo.

Pero no sin dificultades. Con un veinte por ciento menos de presupuesto para este año con respecto al anterior (de 40 millones de euros en 2011 a 32 millones en 2012), Tomás Olleros, presidente del Grupo Farmasierra, reconoce que tuvieron que replantearse las cosas a mediados de este año. Y todo ello a pesar de “haber trabajado más y haber producido más unidades”, asegura Olleros, quien decidió finalmente continuar con la línea emprendida ya hace 16 años tanto por la confianza de los clientes, que han mantenido sus contratos, como por la previsión final de que, al término de este año, el Grupo habrá superado la cifra de facturación inicialmente prevista de 32 millones de euros. Además, a partir de aquí, Olleros espera empezar a crecer “poco a poco” en los próximos ejercicios.

¿Cómo lo han conseguido? Coordinando a sus equipos e impulsando aquello que mejor les ha funcionado siempre: fabricar para terceros. Eso sí, explica Olleros, siempre con productos innovadores. Pero incluso los productos que la compañía desarrolla ya a priori con la idea de licenciarlos a terceros son comercializados antes. “Las compañías son muy conservadoras, los clientes tienen que ver realidades”, explica Olleros, quien asegura que muchos clientes no aceptan un proyecto hasta que no ven que tiene un éxito real en el mercado. Y es que, dadas las circunstancias económicas actuales y lo que cuesta la comercialización de un producto, las farmacéuticas no se arriesgan si no ven antes resultados fiables.

Pero Farmasierra no solo fabrica para terceros, sino que también comercializa sus propios productos en España. Concretamente en el área de dermocosmética, área en la que comenzaron en 2001 y con la que llegaron al mercado hace un par de años, la estrategia es exclusivamente de comercialización propia. Actualmente, esta línea, para la que Olleros pronostica su mayor desarrollo entre 2012 y 2013, tiene unos 25 productos en su portfolio. Y prueba de la apuesta de Farmasierra por esta nueva línea es, por ejemplo, el acuerdo que acaba de firmar el Grupo para vender sus productos por Internet a través de la plataforma online nsyb.com. Una iniciativa que ha tenido muy buena aceptación en los primeros meses y con la que Olleros se muestra muy confiado. “Independientemente de que podamos seguir vendiendo a través de portales, hay una compañía que va a trabajar oficialmente todos nuestros productos”, asegura el presidente de la compañía.

Planes de futuro

Seguir con la misma estrategia de negocio y continuar trabajando como siempre no implica dejar de innovar y de embarcarse en proyectos nuevos, sino todo lo contrario. Mantener la filosofía de Farmasierra significa seguir invirtiendo, continuar buscando clientes y mantener la misma línea de investigación del Grupo, caracterizada fundamentalmente por la búsqueda de nuevas indicaciones terapéuticas para moléculas ya conocidas que, si bien también necesitan ensayos clínicos posteriores, no requieren de una inversión inicial tan fuerte.

Pero si hay una actividad que caracteriza fundamentalmente a Farmasierra es el estudio de nuevas formas galénicas. Una actividad que le está sirviendo actualmente para meter la cabeza en el mundo de la biotecnología. Debido a los problemas habituales de insolubilización de los productos biológicos o a la dificultad de crear comprimidos uniformes que no huelan mal o que no tengan un sabor desagradable, Farmasierra está ofreciendo a compañías que investigan en productos de este tipo “la posibilidad de vehicular esas moléculas en un comprimido, sobre o suspensión oral” para evitar estos problemas y mejorar la administración del tratamiento, explica Olleros.

Al tiempo que se abren a nuevos mercados como el de la biotecnología, Farmasierra continúa consolidándose en el extranjero. La internacionalización, uno de los puntos estratégicos del plan de la compañía, ya supone el 60 por ciento del negocio, un hito más que considerable si tenemos en cuenta que, en sus inicios, el cien por cien de la fabricación de las instalaciones se quedaba en territorio nacional. Actualmente, Farmasierra fabrica para 30 países y ha licenciado productos a unos 20, siendo algunos de los más conocidos Astefor (ibuprofeno con codeína) o Ibustick (ibuprofeno gel en roll-on), este último comercializado por Pfizer. Además de esta compañía, Abbott, Reckitt Benckiser o Astellas son también clientes de Farmasierra, que ahora quiere dar un paso más y entrar en el mercado norteamericano. “En el momento en que un cliente nuestro esté interesado en Estados Unidos, nos ponemos en marcha”, asegura Olleros, que confía en que, en el plazo de un año y adaptándose a la manera de hacer las cosas de la FDA, la planta pueda ya “cumplir las exigencias”.

El otro gran proyecto de Farmasierra es la investigación clínica, siempre a través de institutos de investigación pertenecientes sobre todo al ámbito público. De hecho, actualmente Farmasierra colabora activamente con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y hospitales como el Ramón y Cajal de Madrid o La Fe de Valencia en proyectos relacionados con cáncer. Asimismo, Farmasierra también trabaja en otras líneas de investigación propias, como el dolor, la salud intestinal o la osteoporosis. Precisamente los productos con calcio, indicados para el tratamiento de esta última patología, son los protagonistas de la mayoría de las exportaciones de Farmasierra a países árabes y Latinoamérica.

Muchas áreas de negocio (investigación, producción, distribución y comercialización) y muchos proyectos que no podrían convertirse en éxitos de no ser por la organización de cada una de estas áreas en torno a un gerente, que gestiona los recursos humanos, económicos y materiales necesarios. Y, después, es el área corporativa la que se encarga, de manera centralizada, de la administración, las finanzas, los recursos humanos y la informática. Pero lo más importante es que cada uno de los 200 trabajadores de Farmasierra conoce el Plan Estratégico de la compañía. Y es que, como dice Olleros, “si una compañía hace bien las cosas, no se va a ver perjudicada por la situación del país”.

Cada uno de los 200 trabajadores del Grupo Farmasierra conoce el Plan Estratégico de la compañía farmacéutica

De acuerdo con su decisión de no frenar las inversiones y de adelantarse a las necesidades de sus clientes, el Grupo Farmasierra tiene previsto ampliar en tres mil metros cuadrados su planta de fabricación ubicada en San Sebastián de los Reyes (Madrid). La ampliación, que el Grupo prevé que esté terminada entre los meses de octubre y noviembre de este año, servirá para la construcción de un nuevo almacén de materias primas “tres veces más grande que el anterior”, aseguró Tomás Olleros, presidente de Farmasierra. El espacio que hasta ahora había ocupado el antiguo almacén se utilizará entonces para labores de envasado y acondicionamiento de productos.

Asimismo, en julio de este año, Farmasierra puso en marcha una nueva área de 150 metros cuadrados en esta misma planta para la fabricación de cremas, geles, suspensiones, aceites y soluciones para aplicación fácil y corporal. Y, con el objetivo de ampliar el volumen de producción, el Grupo decidió hace algo más de dos meses la apertura de una tercera línea de líquidos.