Carlos Arganda
Madrid
El SNS no es sostenible ni a corto ni a medio ni a largo plazo. En diez años, uno de cada cinco españoles tendrá más de 65 años y seis de cada diez padecerán una patología crónica. Además, las listas de espera se dispararán, faltarán en 15.000 y 20.000 médicos y más de la mitad del gasto público irá a Sanidad. Es el futuro financiero que nos espera si no se revierte la tendencia. Así lo aseguran la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y la consultora Mckinsey en un estudio en el que plantean, entre otras soluciones, la aplicación de un tique moderador de la demanda.
Es clave, dice el trabajo, responsabilizar a todos los agentes mediante cuatro grandes medidas: moderar el uso excesivo de los servicios sanitarios, introducir de forma sistemática las nuevas prestaciones, generar transparencia en la actuación de centros y profesionales y otorgarles mayor autonomía de gestión.
En relación a los usuarios, el estudio analiza la realidad en los países de nuestro entorno y, tras observar que en la mayoría existe un pago variable por asistencia sanitaria junto con un copago farmacéutico, llega a la conclusión de que sería necesario evaluar esta posibilidad. En concreto, el tique moderador de la asistencia sanitaria se aplicaría tanto en atención primaria como en urgencias, y, junto a la modificación del copago farmacéutico existente en la actualidad, tendría como objetivo corresponsabilizar al usuario.
En cuanto al copago farmacéutico, proponen un copago reducido del 10 por ciento para las rentas inferiores a dos veces el salario mínimo interprofesional, similar al que disfrutan hoy los pacientes crónicos, pero con la actualización del límite máximo, que está en 2,54 euros, hasta los 4 ó 5 euros. A los pensionistas cuya renta no supere los 1.000 euros mensuales se les aplicaría este mismo copago. Para todos los casos se fijaría un máximo de copago anual: 200 euros.