Estos días en que cualquier atisbo de debate científico sobre la vacunación ha quedado erradicado tras el lamentable fallecimiento del niño de Olot (Gerona) por difteria, cobran fuerza las voces que piden una revisión en el modelo de financiación, la imposición de un calendario único para todo el territorio español o incluso la obligatoriedad de la vacunación. En este sentido, los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander recogieron el sentir de buena parte de la comunidad científica, universitaria, especialistas sanitarios e industria farmacéutica para que se profundice en el desarrollo de los programas de vacunación. En concreto, expertos como el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV) Amós García Rojas y el vicepresidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario y asesor del Ministerio de Sanidad, Julio Sánchez Fierro, señalaron que los principales retos que las vacunas tiene ante sí son la ausencia de un calendario único y la financiación irregular.
En España desde 2013 existen un calendario común de mínimos que resulta contradictorio por sus muchas diferencias en los criterios de las comunidades autónomas y el resultado son 19 calendarios de vacunación distintos. “Esto no es un hecho positivo. Hoy existe un calendario común de mínimos, que pese a ser un paso en la buena dirección es insuficiente en función del territorio donde se resida, por lo que es necesario la adopción de un calendario único”, manifestó García Rojas durante la jornada celebrada bajo el título ‘Vacunas: peculiaridades, acceso financiación y aspectos jurídicos’, auspiciadas por Sanofi Pasteur MSD.
Por otro lado, el modelo de financiación es, según los especialistas, el otro gran caballo de batalla al que se enfrenta el programa de vacunación en España. Además, Sánchez Fierro abogó por la reforma de la Ley General de Salud Pública. “Para avanzar en la prevención de enfermedades infecciosas sería recomendables algunas modificaciones legislativas, además de una considerable mejora en la dotación presupuestaria de la partida destinada a la financiación de vacunas que a día de hoy sólo representa el 1 por ciento en Salud Pública”, precisó.
La propuesta de Sánchez Fierro pasaría por que fueran gratuitas las vacunas incluidas en el calendario común de mínimos marcado por el Ministerio de Sanidad y comunidades autónomas. Mientras que las autorizadas sean de financiación exclusivamente privada, y que las innovadoras se están parcialmente financiadas (copago).
Ahorro al SNS
Por otro lado, otra de las jornadas desarrolladas en UIMP con las vacunas como centro de discusión fue la ofrecida por David Cantarero-Prieto, profesor titular y responsable del Grupo I+D+i en Economía de la Salud de la Universidad de Cantabria. Durante la misma se puso en valor el alto ahorro económico que supone para la administración la vacunación.
En concreto, el economista cifró en 22 euros de ahorro para el Sistema Nacional de Salud (SNS) por cada euro gastado en vacuna. “Cinco euros en costes directos como tratamientos, visitas médicas y hospitalizaciones ahorradas y 17 euros en costes indirectos como la productividad, absentismo o discapacidades por enfermedades vacunables”, afirmó.
Aunque el gasto total en vacunas durante la crisis cayó un 6 por ciento entre 2007 y 2012, Cantarero-Prieto aseguró que la vacunación “es una de medidas más efectivas de prevención y es causa y consecuencia del crecimiento económico, ya que la mala salud hace caer al PIB y baja salud poblacional”. Además, tildó de “imprescindible” la administración de vacunas ciertos colectivos de riesgo como el personal sanitario, educativo, militar.