La adquisición de todos los activos de la unidad de diagnóstico transfusional de Novartis por parte de Grifols, una operación cuyo cierre aún está sujeto a las aprobaciones de los reguladores y que se estima para el primer semestre de 2014, hará posible que la cartera de productos de la compañía catalana sea “la más completa del mercado” en el área de análisis sanguíneos, según valoró Alfredo Arroyo, director financiero de Grifols. Como puntualizó, esta compra convierte a la compañía en “la única a nivel mundial verticalmente integrada en el sector de la medicina transfusional”.
Si hasta ahora el fabricante de hemoderivados generaba tanto material como reactivos para donación de sangre y plasma, con la nueva adquisición incorporan el “factor de seguridad viral”, según aseguró Oriol Duñach, director general de la división de Diagnóstico de Grifols, ya que los sistemas de diagnóstico permitirán determinar la presencia o ausencia de virus o anticuerpos en esas donaciones.
Duñach señaló que Grifols ya produce desde hace años productos inmunológicos en su planta de Parets del Vallès (Barcelona), que en base a un acuerdo con Novartis, la compañía Suiza distribuía en Estados Unidos. “Ya teníamos contemplado vender allí, pero ahora lo haremos directamente”, matizó, remarcando que completan así su cadena de valor.
Con la compra del negocio de diagnóstico de Novartis, el incremento de ventas y de resultado operacional de Grifols será de más del 20 por ciento, como apuntó Arroyo, y la deuda neta sobre EBITDA será de 3,2 veces. En concreto, la deuda de Grifols asciende a 5.000 millones de dólares, que la compañía va a refinanciar el próximo año.