“Si se quiere realmente medir los resultados en salud, es fundamental contar con la voz de los pacientes”. Esta idea, expresada por el presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP), Alejandro Toledo, durante el IV Foro de Gestión de la Enfermedad Cardiovascular, que organiza MSDen colaboración con la Universidad Internacional Menendez Pelayo, es parte de su receta para mejorar la gestión de estas patologías, teniendo en cuenta la aplicación en el terreno cardiovascular de la triple meta, que aboga por que las actuaciones en sanidad persigan el triple objetivo de mejorar los resultados de salud, el coste-eficiencia y la experiencia en el cuidado del paciente.
El portavoz compartió mesa con Carlos León, director gerente del Servicio Cántabro de Salud; Arantxa Catalán, presidenta de Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria; Álvaro Bonet, presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina de Familia y Coordinador del grupo de gestión; y Oriol Solá-Morales, director de Health Innovation Technology.
Para Toledo, resulta imprescindible “definir muy bien qué son resultados en salud para que todos los agentes implicados estemos en la misma línea”. En su opinión, es importante que se les pregunte a los pacientes: los profesionales deben saber cómo se sienten, si la terapia que se les administra mejora su calidad de vida o no, y medir esta última variable como un factor imprescindible.
El presidente de la Alianza destacó algunos ejemplos claros de inequidades en la atención a enfermedades cardiovasculares, subrayando las diferencias en las posibilidades de superviviencia en función de la comunidad autónoma en la que se sufre un infarto, con mejores perspectivas en Navarra, Cataluña o Castilla-La Mancha, en las que se ha implantado un “Código Infarto”. Diferencias que también se observan ante un ictus, por ejemplo.
En la misma línea, se hizo eco de la denuncia de la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados, integrada en la AGP, que ha denunciado en reiteradas ocasiones las inequidades que se están produciendo con los nuevos anticoagulantes orales. Sobre este asunto, Toledo reclamó el cumplimiento estricto del informe de posicionamiento terapéutico emitido por la Agencia Española del Medicamento, garantizando la equidad y facilitando el acceso a quienes son verdaderamente candidatos a estos medicamentos.
De igual modo, hizo hincapié en la prevención y puso como ejemplo la experiencia en los países del norte de Europa, que han logrado una reducción de la enfermedad cardiovascular del 15 por ciento con este tipo de medidas. En este sentido, también destacó el papel de los pacientes, “que no eluden su responsablidad y deben ser conscientes y hacerse responsables de su propia salud, adoptando hábitos de vida saludables”.
En otro orden de cosas, destacó que los pacientes necesitan estar cada vez más formados e implicados en las decisiones clínicas que les afectan. Asimismo, aseguró que están cada vez más informados y exigen conocer lo mejor posible la eficacia de las alternativas terapéuticas que hay a su disposición de ahí que, a su juicio, otro aspecto esencial es la necesidad de ser transparentes en cuanto a los resultados en salud de las terapias.
Desde la AGP, la principal contribución para mejorar la situación actual ha sido la creación del Comisionado para la Equidad. Otro logro importante en su opinión ha sido la participación en el Consejo Asesor de la ministra de Sanidad: “Los pacientes sí tenemos voz y se nos reconoce como agentes del sistema”. Además, recalcó que las asociaciones participan en los grupos de trabajo que están en marcha.