Los cursos de verano de la UIMP son una buena oportunidad para recoger las opiniones de expertos y administración ante diversos temas. MSD ha acertado en la elección de los asuntos y ponentes, un año más. El acceso a la innovación ya está cambiando, y cada vez más la flexibilidad es la tónica: escoger un modelo u otro según convenga, desde una fórmula que debe ir más allá del pagador y proveedor. Suena bien, pero hay que llevarlo a cabo. La recién estrenada en solitario formación política Unió, en boca de Conchita Taruella, coincide con su homólogo del PSOE, Pepe Martínez Olmos, en que los medicamentos costosos se deben aprobar pronto. Martínez Olmos va más allá y habla de evaluar el tiempo de aprobación. Para un paciente, el tiempo es oro, sin duda. Si los programas electorales se llenan de textos que recojan, de verdad, las necesidades de los pacientes, puede ser una diferencia sustancial en unos programas que rara vez han mencionado asuntos que les importan a los pacientes y sus colectivos. ¿Cuáles son estas inquietudes? La respuesta es muy sencilla: pregunten.
Resulta muy elocuente escuchar que los investigadores creen que las preferencias de los pacientes, en lo que se refiere a lo que esperan de un medicamento innovador, deben tenerse en cuenta. No tendría más trascendencia este comentario si no fuera porque lo que quiere la administración sanitaria, cuando aprueba un medicamento, puede no ser lo mismo. Me explico: la administración quiere medicamentos que aumenten la supervivencia, pero valora poco la ausencia de efectos adversos. Sin embargo, las preferencias de los pacientes, cuando se les pregunta, van más en la línea de un mejor perfil de efectos adversos. Cuando estás enfermo, que el medicamento te deje vivir con cierta normalidad es muy relevante. Parece que Bélgica ya ha dado el paso y está incorporando las preferencias de los pacientes en la evaluación de la innovación. Demos un salto del paciente individual al paciente como colectivo y preguntémonos ¿qué les motiva? Cuando se baja a la arena del día a día nos encontramos con que, en ocasiones, hay que recordar que son cosas muy razonables: que el médico pueda prescribir lo que cree es lo mejor, que los medicamentos estén en la botica cuando acuden, el derecho a ser informado de las opciones terapéuticas existentes y un diálogo permanente, entre otras cosas muy razonables, como es lógico. Por eso, parece que un pacto con los pacientes que abra el diálogo constante ofrecería un nuevo modelo. Eso sí sería nuevo y muy bueno.
Entra en la página de Santiago de Quiroga en ElGlobal.netTambién puedes seguir a Santiago de Quiroga en twitter: @SantideQuirogaEl ministro Alonso pone el énfasis en los pacientes, y afirma que ha sido el diálogo lo que permitió incorporar la innovación en la hepatitis C y trazar un Plan estratégico.
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