Tras las cuatro líneas de actuación que IMS Consulting propuso para el lanzamientos de fármacos excelentes en el campo de la oncología, Xavier Badia, senior principal de Health Economics & Outcomes Research (HEOR) de IMS, explica para EG a qué se enfrentan las compañías dentro del mercado nacional en los próximos años.
Pregunta. ¿Cómo ha evolucionado el mercado oncológico en España con respecto a la tendencia en el resto de Europa?
Respuesta. La evolución es similar en cuanto a ventas, y las previsiones que tenemos no van a variar mucho hasta 2020. De todas formas, quiero destacar que la oncología sigue siendo el mejor campo en términos de venta, y no creo que cambie.
P. ¿Cuál de los cuatro drivers es el más importante para tener éxito, sobre todo en España?
R. Me gustaría destacar el tema de los biomarcadores. Los presupuestos van a restringirse y van a especificarse por tipo de tumor, y en esto es muy importante el desarrollo de biomarcadores. Ahora mismo se está gastando mucho en terapias de las que no se sabe su éxito. La aparición de estos marcadores va a segmentar más el mercado. Por tanto, invertir en biomarcadores elimina el riesgo de las compañías. En España la estrategia es igual: los decisores no van a pagar por todo, y menos en tiempos de crisis. Si además se está siendo más específico, los pagadores querrán sufragar solo por aquellos que resulte beneficioso.
P. Una de las líneas de actuación señala directamente a las diferencias de acceso, ¿qué se debería modificar?
R. El problema no es la financiación, que se hace con el ministerio, sino la compra que hacen después las comunidades autónomas. Esto puede crear desigualdades, porque alguien que viva en Cataluña puede estar siendo tratado con una terapia que no ha llegado a Andalucía, por poner un ejemplo. En estas decisiones entran muchos factores, desde incredulidad ante el nuevo producto hasta un tema de falta de presupuesto.
P. Sortear los obstáculos establecidos por los pagadores implica un sacrificio para las compañías. ¿Es el riesgo compartido la mejor solución para adentrarse con éxito en este nuevo mercado?
R. Sí, los laboratorios deben percibir el valor de los medicamentos que funcionen, e implicar a los pagadores en el gasto que supongan aquellos que no tengan éxito del todo. Es decir, acordar entre la industria y los hospitales que en un fármaco que tenga una eficacia del 50 por ciento, el coste que acarrea el que no funciona, sea respaldado por ambas partes.
P. Los pagadores europeos, y por tanto los españoles, utilizan varias herramientas de control de precios y acceso al mercado, ¿cree que va a subir la presión sobre el precio?
R. Los precios van a bajar, no me cabe duda. La industria va con unas pretensiones más bajas. Solamente aquellos realmente innovadores van a tener un precio razonable.
P. Las evaluaciones de las Agencias Tecnologías Sanitarias (HTA) en España van a significar una nueva realidad, ¿cómo deberían actuar las compañías en consecuencia?
R. Eso no lo tengo tan claro. Está por ver qué papel van a tener. Aunque creo que hay demasiadas agencias de tecnologías y que debía haber un estamento centralizado.
P. ¿Cree que las compañías lo deberían ver como un escollo o es una oportunidad para aquéllas realmente innovadoras?
R. La industria debería trabajar en colaboración con las agencias, pero lo que no se pueden tener son 25 evaluaciones distintas, hay que unificar criterios que fueran aceptados por el resto de los implicados. Además, debe entrar la opinión de las sociedades científicas, no solo es un tema de industria y decisores, sino que la comunidad médica juega un papel importante dentro de la oncología.