“En tiempos de crisis, la innovación se convierte en nuestro pilar más estratégico. Por eso, tiene que impregnar todos los niveles de la organización, ahora más que nunca”, afirmó Javier Del Río, director general de Cinfa, en el marco del Programa de Continuidad 2013- 2014, organizado por la Agrupación de Miembros del IESE de Navarra.
Durante el acto, que tuvo lugar en las instalaciones de Cinfa en Navarra y en el que participaron más de 40 miembros del IESE, Javier del Río expuso cómo se vive la innovación en el laboratorio navarro. “En Cinfa, la innovación es una cultura que se plasma en diferentes aspectos: desde los procesos industriales de mejora continua hasta las inversiones en I+D+i o la forma de motivar a nuestros profesionales”.
De esta forma, el primer directivo de Cinfa habló de la política de reinversiones de la empresa, que destina el 90 por ciento de los beneficios en la propia compañía anualmente, o de los ciclos de motivación interna que se han llevado a cabo, como Think Outside The Box o los Desayunos de la Innovación. “Las personas son el pilar de una compañía y de ellos depende su éxito o su fracaso, y por ellos debe comenzar esta cultura de la innovación. Yo quiero un equipo de profesionales despiertos y preparados para abordar nuevos retos, y eso sólo se consigue con una mente abierta, ilusión y afán de innovación”, dijo.
Atasco de proyectos
Por su parte, el profesor Jaume Ribera habló de ‘La gestión operativa de la innovación’, destacando la necesidad que la innovación en la empresa sea un proceso gestionado tan bien como los demás, de manera que pueda ser medido, replicado y mejorado. “Uno de los problemas más comunes con los proyectos de innovación es que los responsables están sobrecargados, llevando, además de sus tareas del día a día, un número excesivo de proyectos”, recordó. “Como pasa con las autopistas y los coches, cuando el número de coches que intentan usar la autopista supera la capacidad de ésta, se produce un atasco y todos se detienen. Es común encontrar profesionales con atasco o indigestión de proyectos”, apuntó. En este sentido, dijo, “es mejor priorizarlos e irlos secuenciando de manera que se tenga capacidad para su ejecución. Esta tarea de seleccionar qué proyectos realizar y cuáles demorar es crítica para el éxito de una innovación sostenida”.
El profesor también comentó la necesidad de caracterizar los proyectos de innovación y distribuir los esfuerzos y los presupuestos entre tres tipos de proyectos: los consistentes en variaciones de productos o procesos existentes, los correspondientes a iniciativas “adyacentes” aprovechando el conocimiento existente en la organización para explorar áreas próximas, y los proyectos transformadores, “que son los que desarrollan oportunidades de negocio en mercados que aún no existen”, concluyó.