Así lo señalan una decena de expertos que participaron en la creación del documento Cognhos@F que intentará impulsar esta práctica
Uno de los retos a superar es “hacer visible”, tanto al paciente como al resto de sanitarios del hospital, el valor añadido de la AF para la salud
alberto cornejo
Madrid
La Atención Farmacéutica (AF) nació, en sus orígenes, al amparo de la farmacia comunitaria. Sin embargo, esta práctica, entendida como una actividad de salud pública destinada a mejorar los resultados de salud del paciente mediante la optimización de la farmacoterapia, no puede limitarse en exclusiva a las cuatro paredes de una oficina de farmacia, sino que también debe estar presente en otros ámbitos donde se ejerce cara al paciente. Este puede ser el caso de los servicios de Farmacia Hospitalaria, unos servicios que han experimentado grandes cambios en los últimos 20 años y que, según los expertos, deberían hacer de la AF una prioridad en su quehacer diario.
Sobre este aspecto, Manuel Machuca, reconocido experto en el desarrollo de estas funciones en la farmacia comunitaria, explicó durante su intervención en un encuentro organizado el pasado 21 de abril en Madrid por Pfizer y Antares Consulting que la realidad dice que “hay tendencia a pensar erróneamente que la AF no es importante en el ámbito hospitalario”. Un encuentro en el que participaron medio centenar de jefes de servicios de FH de hospitales nacionales y donde se debatieron los cambios organizativos surgidos por estos servicios en las últimas décadas, así como la importancia de reinventarse y abarcar estas prácticas.
La cita sirvió también para la puesta en escena del proyecto Cognhos@F, una iniciativa de Pfizer que pretende ser el “punto de partida” para la definición común de AF en este ámbito hospitalario y que se considera un estímulo para estos profesionales en el desarrollo e implantación de este tipo de iniciativas. En este sentido, cabe destacar que hasta diez expertos del ámbito hospitalario han participado en los workshops que dieron lugar al documento auspiciado por Pfizer.
La FH se mira el ombligo
“Al preguntamos a quién dedicar los esfuerzos en AF, el principal target que sale a escena son los enfermos crónicos y aquellos con una farmacoterapia compleja, dos tipos de pacientes muy presentes en hospitales. Esto sirve para darse cuenta de todo el margen de maniobra que tiene esta practica en estos centros”, señaló Machuca. Un parecer que compartieron todos los responsables de servicios de FH que intervinieron en el acto. “No hay que luchar por que dos o tres servicios de FH hagan programas de AF, sino por que se haga en todos los hospitales”, añadió Alfonso Domínguez-Gil, responsable de Farmacia en el Hospital Clínico de Salamanca.
Por su parte, Alicia Herrero, homóloga del Hospital Universitario de La Paz de Madrid, hizo autocrítica al decir que “quizá los servicios de FH no estamos exigiendo como se debiera el apoyo a este tipo de iniciativas”. Y es que, según una encuesta presentada en esta jornada, un 20 por ciento de hospitales no realiza registros de intervenciones farmacéuticas o de evaluación de efectividad y resultados de la medicación.
Sin embargo, también se pusieron encima de la mesa ejemplos contrarios. Uno de ellos es el caso del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, donde un farmacéutico tiene la función exclusiva de coordinar y responsabilizarse “de todos los programas de AF que se realicen en el servicio”, tal y como indicó su máximo responsable, Alberto Herreros de Tejada.
“Hacerse visibles”
Por su parte, Reyes Abad, jefa de Farmacia del Hospital Miguel Servet (Zaragoza), abordó uno de los aspectos más importantes para desarrollar la AF en los hospitales: hacer visible la importancia del farmacéutico de hospital, “tanto al paciente como al resto de equipos sanitarios con los que trabaja en el hospital”. Es decir, “que el paciente nos perciba como un profesional que trabaja para la efectividad de su tratamiento, de forma directa o a través de sus médicos”, apostilló esta experta.
Otros compañeros, como Guadalupe Piñeiro, del Complejo Hospitalario de Pontevedra, añadieron que “el paciente confiará más en la AF y se prestará más a colaborar si tiene asignado el mismo farmacéutico y éste no varía, se generará un clima de confianza”. Asimismo, Javier Liso, del Hospital Infanta Cristina de Badajoz, apuntó que AF “también es ir en busca del paciente, subir a las plantas a ver cómo transcurre su día a día”.