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Las farmacias italianas sí cierran por los recortes

Rosado prometió pagar una factura en los próximos días y a abonar una facturación y media hasta noviembre para regularizar la deuda, pese a lo cual las boticas apuraron su decisión sobre el cierre patronal.

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i. gonzález Valencia | viernes, 20 de julio de 2012 h |

La amenaza de huelga por parte de las oficinas de farmacia ha cruzado fronteras. Esta vez, las protestas han llegado hasta Italia, donde una nueva oleada de recortes ha provocado que los farmacéuticos italianos marquen en el calendario el 26 de julio como fecha en la que echarán el cierre en respuesta al este nuevo golpe al sector. Esta no es la primera vez que las boticas de nuestro país vecino convocan un paro, de hecho, ya lo hicieron el pasado mes de febrero, cuando los impulsos liberalizadores del gobierno de Mario Monti alcanzaron también a las oficinas de farmacia.

Sin embargo, finalmente, los farmacéuticos italianos desconvocaron la jornada de paros tras la reunión que mantuvieron con el ministro de Sanidad, Renato Balduzzi. Ahora, “con el cierre del 26 de julio, las farmacias protestan contra las medidas económicas que agravarán una situación ya fuertemente comprometida como consecuencia de los continuos recortes de los últimos años”, explicó Annarosa Racca, presidenta de Federfarma. “Tememos por la calidad del servicio farmacéutico prestado a los ciudadanos y por los efectos sobre el empleo en nuestra farmacia”, argumentó.

Los farmacéuticos expresarán, por tanto, su malestar por el hecho de que, de nuevo, la revisión del gasto “recorte a quien ahorra”. Y es que, como recordó Racca, “el Gobierno conoce el destino de cada euro que ha sido destinado a las farmacia”, puesto que las 18.000 boticas italianas suministran los datos de todas las recetas del sistema nacional de salud italiano, lo que permite un seguimiento “preciso e inmediato” del consumo de los fármacos. “Es inaceptable que se penalice a la farmacia que respeta el techo de gasto, que proporciona datos sobre cómo se utilizan los recursos aportados, con un gasto que se mantiene estable y disminuye cada año”, añadió la presidenta de Federfarma.

El cierre indefinido de oficinas de farmacia sobrevoló, de nuevo, la Comunidad Valenciana la semana pasada. El 23 de julio finalizaba el plazo concedido por los farmacéuticos para encontrar una solución al impago y el colectivo apuró hasta el último momento para decidir si lo llevaba a cabo o, por el contrario, lo posponía sine die tras la llegada del Real Decreto-ley 21/2012, que supuso la creación de un mecanismo de apoyo a la liquidez de las comunidades autónomas. Los boticarios evitaron perder este tren que, según confirmó el consejero de Sanidad valenciano, Luis Rosado, permitiría pagar la deuda a las farmacias. Pero, antes de adoptar su decisión, el colectivo presionó para saber si tendrían billete preferente o, en cambio, se subirían al vagón de cola para cobrar sus facturas. Al cierre de esta edición, se estaba pendiente de adoptar un decisión tras recibir un último compromiso verbal al respecto.

Así, el propio consejero confirmó telefónicamente a la presidenta del COF valenciano, María Teresa Guardiola, que en los próximos días las farmacias cobrarían la factura de febrero y, a continuación, cada mes recibirían una facturación y media hasta noviembre para regularizar la deuda. Con esta propuesta en sus manos, el COF valenciano convocó una asamblea extraordinaria para el 19 de julio, en la que se decidiría el desenlace final del paro patronal.

En cambio, el presidente de los farmacéuticos alicantinos, Jaime Carbonell, se mostró escéptico ante el último compromiso del consejero, dado el incumplimiento de sus anteriores promesas. Por ello, en principio, su colegio tenía intención de seguir el mandato de su asamblea y comenzar el cierre el 23 de julio. “Nosotros hacemos huelga el lunes, si no pasa nada más”, aseguró Carbonell, que apuntó a la necesidad inmediata de cobrar “un mes y medio o dos meses para empezar a funcionar sensatamente”. Mientras, el COF de Castellón estudiaba si convocar una nueva asamblea o seguir el mandato de la anterior.

Por si acaso, la Generalitat fijó unos servicios mínimos de 471 farmacias abiertas en horario habitual, que estarán vigentes del 23 al 29 de julio a fin de garantizar la asistencia farmacéutica. En concreto, en Valencia permanecerán abiertas 242 boticas, en Alicante serán 171 y en Castellón habrá 58.

Máxima cautela

Antes de recibir esta propuesta, los presidentes de los colegios de farmacéuticos valencianos ya mostraron todas sus cautelas tras mantener, el pasado 17 de julio, una reunión con Rosado, en la que el consejero confirmó que la deuda a las oficinas de farmacia estaba incluida en el plan de liquidez del RDL 21/2012. Sin embargo, matizó que la puesta en marcha de este requería la adopción de una serie de trámites. De hecho, paralelamente, el consejero de Hacienda, José Manuel Vela, daba los primeros pasos en un encuentro con el secretario de Estado de Hacienda, Antonio Beteta.

Entonces, el presidente de los farmacéuticos alicantinos manifestó: “Ya sabemos de dónde vamos a cobrar, pero no sabemos cuándo vamos a cobrar”. Del mismo modo, su homólogo en Castellón, Jesús Bellver, destacó que el procedimiento era “lento” y, además, señaló que, a diferencia de los créditos ICO, no implicaba cobrar todo de golpe.

No obstante, los farmacéuticos hicieron todo lo posible por quedar incluidos en este mecanismo, máxime tras el varapalo que sufrieron en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera y en el siguiente Consejo de Ministros, cuando asistieron a la oportunidad perdida de los hispabonos, mecanismo con el que el gobierno autonómico se comprometió a saldar parte de la deuda, pero que nunca llegó a ver la luz.

Por ello, una vez se conoció que RDL 21/2012 incluía un mecanismo de carácter temporal y voluntario, que permitiría atender las necesidades financieras de las comunidades, el COF de Valencia encargó un informe jurídico de urgencia al despacho Pérez-Llorca, en el que se defendía que con este sistema se podía abordar “de manera satisfactoria” los impagos a las boticas. Según la normativa, se entiende como necesidades financieras, por un lado, los vencimientos de la deuda pública de las comunidades y, por otro, las cantidades adicionales necesarias para financiar el endeudamiento.

Sin embargo, el informe sostenía que, aún cuando no se destina directamente a satisfacer otro tipo de obligaciones, sí permite a las comunidades concertar nuevas operaciones de endeudamiento para hacer frente al pago de sus obligaciones. “Indirectamente, sí puede servir para hacer frente al pago de la prestación farmacéutica”, concluía este trabajo, que además señalaba que el mecanismo se hace efectivo mediante la creación de un Fondo de Liquidez Autonómico, dotado con 18.000 millones de euros en 2012. “Dada la cuantía del mecanismo, el mismo es suficiente para saldar la deuda existentes en la actualidad en Valencia con las oficinas de farmacia”, afirmaba el texto. La presidenta del COF valenciano se mostró convencida de que los servicios jurídicos de la Generalitat y el Estado llegarían “a las mismas conclusiones”.

Sin medicamentos caros

Mientras, los impagos están provocando que falten algunos medicamentos, sobre todo, de los más caros en las farmacias de la comunidad, por lo que “los pacientes tienen que dar vueltas”, según Carbonell. “Es lógico por dar menos faltas. Si no compras un medicamento de 20 euros das una falta, si no compras diez de dos euros das diez faltas”, explicó, por su parte, Bellver, que reconoce que la inmensa mayoría de farmacias trabaja por encargo los medicamentos de más de 20 euros. “Más vale eso que no que te corten el suministro por falta de pago”, añadió.