En los últimos años algunas autonomías redujeron sus becas pre y posdoctorales
Un 60% de los jóvenes científicos se plantea desarrollar su carrera en el extranjero
IRENE FERNÁNDEZ
Madrid
El año 2006 marcó un antes y un después en el desarrollo de la carrera investigadora en España. En ese año se produjo el boom de ayudas pre y posdoctorales a la investigación en algunas comunidades autónomas. Eran planes pioneros, excelentes, ejemplos a seguir. Pero en ninguno de los casos su puesta en marcha duró más de tres años. A día de hoy no queda rastro de la mayoría de estos proyectos porque se han desvertebrado, tal y como denuncian desde la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI). Recortes motivados en parte por el contexto de crisis económica de los últimos años, que han provocado, a su vez, que la famosa fuga de cerebros se agudice en nuestro país.
Así queda reflejado en el último índice Innovacef correspondiente a 2010, que indaga en el grado de confianza de los jóvenes investigadores que trabajan en España y en el de los científicos españoles que lo hacen en el extranjero. En total, un 60 por ciento, de entre los más de 600 que participaron en el estudio, tenía planificado marcharse a desarrollar su carrera al extranjero. Y sólo un 10 por ciento de los que se encontraba fuera del país tenía pretensiones de retornar.
El punto de fuga en el sistema científico español tiene su base en las ayudas autonómicas y estatales pre y posdoctorales. En el caso de estas últimas, los recortes provocan que el investigador, al finalizar su tesis predoctoral, se quede sin ayudas que garanticen su estabilización. “Nos encontramos ante un gran vacío en cuanto a la contratación posdoctoral. Desde el Ministerio de Educación y Ciencia se han convocado 2.000 plazas para la realización de la tesis, pero se dan menos de 350 contratos. No cuadra”, explica Salomón Aguado, portavoz de Madrid de la FJI.
Aguado asegura que una de sus compañeras tras terminar la tesis en Madrid y, ante la falta de contratos, se ha marchado a Nueva York a trabajar en el Hospital Monte Sinaí, uno de los referentes de investigación contra el cáncer. “En España formamos a buenos doctores, pero dejan que se vayan fuera, donde se rifan”, ironiza.
Situación autonómica
Entre los ejemplos autonómicos más significativos de recortes se encuentran las autonomías de Galicia, Madrid y Andalucía. En la comunidad gallega el conocido Plan Incite vio la luz en 2006. “Este plan era el mejor estructurado que existía”, recuerda Vicente Claramonte, presidente de la FJI. Establecía cuatro años de ayuda predoctoral concatenables con tres de ayuda posdoctoral, concatenables a su vez con cinco de Parga Pondal (beca equivalente a la Ramón y Cajal que culminaba con la estabilización). Pero entre 2007 y 2010 se produjo una reducción del 93 por ciento de las ayudas, y se pasó de 644 a 15 (ver gráfico).
En Andalucía más de lo mismo. En 2004 salió el Plan de Perfeccionamiento y Retorno pionero en España que gestionaba las ayudas pre y posdoctorales. Pero ya en 2006 la Junta sacó una única convocatoria para todas las ayudas y en 2007 no llegó a salir. “Ya no hay convocatorias individuales”, dicen los jóvenes investigadores.
En Madrid sucedió algo parecido con el Plan 0+4 de ayudas predoctorales, que fue pionero en este tipo de becas. Establecían cuatro años de contrato, pero 2010 fue el segundo año consecutivo en el que no salieron convocatorias. “Lo único bueno es que en las ayudas a grupos exigen que a la persona se le pague un contrato y no una beca, en eso se han concienciado”, explican. Por su parte, Cataluña ha aumentado su programa de ayudas, pero ha incrementado un 280 por ciento las tasas de doctorado.
A todo esto habría que añadir que el presupuesto de las universidades depende en gran parte de las autonomías, lo que hace que la pescadilla se muerda la cola. Además de que el programa Jae-Doc del CSIC, que suponía una vía de escape ante el rechazo de becas autonómicas o del ministerio, se ha reducido este año un 33 por ciento, según la FJI, y sólo ofertará 35 plazas laborales de las 474 que tenía programadas. Habrá que esperar a los próximos datos Innovacef 2011, que se conocerán a finales de mayo, para saber si la fuga continúa.