A perro flaco, todo son pulgas. Ese es el refrán que ronda la cabeza de los profesionales de farmacia en vísperas del 31 de diciembre, cuando se avecina el cierre del ejercicio económico. Y es que, a las dificultades económicas a las que se enfrentan diariamente las farmacias, que en algunos casos ha llevado a un cierre patronal indefinido, hay que sumarle ahora la desaparición paulatina de incentivos fiscales, que se han reducido a mínimos. “Las posibilidades que dan los incentivos fiscales han disminuido muchísimo. Hasta hace poco crear empleo o invertir en tecnología era susceptible de un incentivo fiscal y esto ha desaparecido casi por completo”, analizó Antonio Rodríguez, analista económico de Hefame.
Una de las herramientas que aún quedan a la disposición de farmacéuticos o sus asesores fiscales es la amortización acelerada. Este mecanismo tiene la ventaja de reducir el beneficio declarado en los años inmediatamente siguientes a la compra del nuevo equipo de capital, con lo que se reducen los impuestos sobre los beneficios de la sociedad y se incrementa el flujo de caja. Sin embargo, al acelerar la amortización, los beneficios e impuestos siguientes al final de la amortización serán mayores y la liquidez será menor al que hubiera sido según el sistema de amortización lineal. En esta diatriba, expertos como Rodríguez remarcan que “aunque hay que analizar los casos uno por uno, en estos momentos la amortización acelerada suele ser una salida para farmacias con economías dañadas, ya que en este ejercicio y en 2013 los tipos serán extraordinariamente altos”.
En este sentido, un ejemplo que podría tenerse en cuenta, aunque no se trata de un asunto específico de los farmacéuticos, es la compra de vivienda, que a partir del 1 de enero de 2013 dejarán de disfrutar de la deducción por adquisición de vivienda habitual. Por lo tanto, “es más que recomendable adelantar su decisión de compra de una vivienda si tenemos que hacerlo en pocos meses, aunque también se está viendo que numerosas personas están conjugando la importancia de estas deducciones, con la previsión de que los precios puedan seguir moderándose”, señaló Félix Ángel Fernández, subdirector general de Farmaconsulting Transacciones. En cualquier caso, si la previsión es de subsistencia, es una medida algo alejada de la realidad.
Otro de los incentivos fiscales que han sobrevivido a la extinción es el coeficiente de mantenimiento de empleo. Esta medida, que sí conlleva una deducción a tener en cuenta, consiste en la comparación de la plantilla de la farmacia a comienzos de 2008 y la plantilla de 2012. Si la plantilla resultante es mayor o igual a la inicial se será acreedor de una reducción del 20 por ciento del beneficio. “Es muy importante valorar esto porque si a lo largo de esos cuatro años he sufrido alguna baja temporal o se he que hacer algún ajuste de plantilla que me aleja, por ejemplo, una décima del coeficiente necesario, me conviene contratar a una persona para un trabajo extraordinario”, señaló Rodríguez.
Además del coeficiente de mantenimiento de empleo, el apoyo a emprendedores también es un incentivo fiscal superviviente a tener en cuenta. En concreto, para las oficinas de farmacia consistiría en la contratación de una persona que lleve, al menos, tres meses percibiendo el subsidio de desempleo. “Con esta medida se podrán deducir hasta la mitad de las próximas 12 mensualidades de ese subsidio de desempleo. El trabajador va a recibir su retribución por trabajar y el farmacéutico, de ese subsidio que ha dejado de tener la persona contratada recibiría indirectamente, vía incentivo fiscal, el 50 por ciento”, explicó Rodríguez.
En estos dos últimos casos es interesante atender al articulado de la reciente reforma laboral en relación a la cesión de vivienda a los empleados. “Cada vez se ve mayor frecuencia, sobre todo en el área rural, que el empleador se encargue de facilitar una vivienda a los empleados, en mayor medida en los casos de sustituciones por vacaciones”, comentó Fernández.
Esta cesión implica una retribución en especie y se ha previsto la modificación de la regla de cálculo derivada de la cesión de vivienda a los empleados, cuando la misma no sea propiedad de la empresa. “En este caso, la retribución en especie se cuantificará por el importe del coste del alquiler asumido por el empleador”, aclaró Fernández, que recordó que “si la vivienda es propiedad del pagador, se mantiene la misma regla de valoración: 10 por ciento o 5 por ciento del valor catastral, con el límite del 10 por ciento de las restantes contraprestaciones del trabajo”.
Además de las desapariciones de las exenciones fiscales a las que los farmacéuticos se pueden acoger, uno de los mayores problemas a los que se enfrentan es a la maraña legal que ha levantado la Administración. En este sentido, Rodríguez señaló que han empeñado buen tiempo en repasar junto a los profesionales cómo hacer un buen cierre de ejercicio económico. “Nos hemos centrado en dar consejos para no incurrir en problemas de incumplimiento de obligaciones formales”, aseguró. La exigencia de la Administración es mayor que en años anteriores y, en ocasiones, “aunque se tenga razón en la filosofía de cómo se contabiliza, a veces no cumplimos las obligaciones formales y perdemos la bonificación o incluso se es sancionado”, espetó. A finales de 2012, donde se observan datos impositivos más altos que en años precedentes, las dificultades burocráticas deberían suavizarse para buscar la eficiencia en las declaraciones anuales.
La amortización acelerada permite que se incremente el flujo de caja durante el siguiente ejercicio fiscal
El mantenimiento del empleo permitirá al farmacéutico una reducción del 20 por ciento del beneficio
Los farmacéuticos españoles están conociendo las novedades en materia fiscal y empresarial de este año, que podrían ser útiles para el cierre del ejercicio 2012, en unas jornadas organizadas por los distintos colegios oficiales de farmacéuticos de España. La última actividad formativa, celebrada en Almería, ha sido impartida por Antonio Rodríguez, economista para Servicios Integrales de Hefame, quien ha explicado las reformas laboral, financiera y fiscal. Durante estas jornadas, el ponente ha dado una serie de consejos fiscales que podrían ayudar a mejorar la cuenta de resultados de cara al cierre del ejercicio de este año.
Además, ha explicado la Ley de Presupuestos de este año, que ha llevado consigo distintos cambios en la tabla de tipos impositivos, de aplicación de incentivos fiscales y de deducciones. También se ha tratado la Reforma Laboral, con dos reales decretos de enero y julio, y las reformas en el mercado financiero. Asimismo, los farmacéuticos han conocido temas relacionados con la prevención y lucha contra el fraude que, según el ponente, “en principio podría considerarse para los grandes evasores, pero que afecta a cualquier empresario, y la farmacia es una empresa”.
En cuanto a los temas que más han interesado a los farmacéuticos, el ponente ha señalado que, en líneas generales, se han mostrado preocupados por la caída de la rentabilidad y por los problemas para mantener a la plantilla, por lo que han agradecido los consejos y técnicas fiscales, financieras y de inversión para mejorar su situación. Igualmente, a través de estas jornadas se ha intentado transmitir la idea de que el farmacéutico es algo más que un eslabón de la cadena sanitaria.
Según Rodríguez, cada profesional debe tener visión empresarial para poder atender con eficiencia los problemas económicos que se están atravesando en estos momentos. De igual forma, señaló la necesidad de tener conocimientos fiscales para poder afrontar los cierres de ejercicios con garantías, así como visión de futuro para poder establecer un punto de encuentro entre el papel sanitario innato al profesional de la farmacia y el gestor necesarios para optimizar los recursos.