Cuando un proyecto es atractivo, como la implantación de nuevos servicios en las boticas, es más fácil que alguien lo ‘compre’, en el sentido literal de la palabra. Sin embargo, no son pocas las puertas a las que la farmacia ha llamado sin excesivo éxito: Ministerio de Sanidad, consejerías regionales, aseguradoras...
En ese puerta a puerta, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia ha conseguido la empatía de un agente que no entraba en las quinielas: los grupos de capital privado que gestionan hospitales públicos en el denominado ‘modelo Alzira’ regional. Una receptividad que quedó plasmada negro sobre blanco con la firma el 2 de diciembre de un “ambicioso” acuerdo de colaboración entre el colegio valenciano y el grupo Ribera Salud para que las farmacias de la provincia asuman servicios que actualmente prestan hospitales y centros de salud públicos gestionados por esta compañía “con el objeto último de mejorar la salud de la población”. En resumen: concertar sobre lo ya concertado.
Cartera de servicios
Aunque ambas partes consideran que este acuerdo es un “primer paso” que tendrá que desarrollarse “punto por punto” en el futuro, ya hay propuestas concretas para esa cartera de servicios a delegar en las boticas valencianas. En ellas se incluye el seguimiento farmacoterapéutico, medidas de parámetros antropométricos (peso, talla, perímetro abdominal), fisiológicos (presión arterial, espirometría, coximetría) y pruebas bioquímicas como niveles de glucemia, colesterol, hemoglobina o enzimas hepáticos.
Desde Ribera Salud se indica que esta externalización de servicios mejorará la “eficiencia interna” de los hospitales que gestionan. Por su parte, los beneficios para las farmacias valencianas son conocidos: desarrollo profesional y una nueva vía de remuneración. Cabe destacar que los primeros servicios se pilotarán en la zona de Alzira, donde Ribera Salud gestiona el hospital universitario de La Ribera y en la que la dispersión poblacional otorga un más protagonismo a las boticas (muchas rurales) para asumir los servicios.
Una vez que las líneas de colaboración con el Colegio de Farmacéuticos de Valencia se encuentren maduras, Ribera Salud plantea extender este acuerdo a los colegios de otras localidades. De momento, el grupo se encuentra presente en Valencia con el Hospital Universitario de La Ribera y con otros tres más en la provincia de Alicante. “Allá donde nos encontremos le ofreceremos al colegio esta línea de colaboración”, subrayó Alberto de Rosa, consejero delegado del grupo hospitalario.
La adherencia al tratamiento y el seguimiento farmacoterapéutico suponen un reto para Ribera Salud. “El farmacéutico es un agente que puede ayudar de manera importante en la generación de una asistencia cercana y de calidad”, explicó De Rosa. Con esta colaboración, Ribera busca encontrar soluciones a estos dos desafíos, que podrían servir para reducir costes. El ‘Programa conSIGUE’, que elaboró el CGCOF, ponía de manifiesto que pueden generarse ahorros de entre 180 y 380 euros por paciente y año.