Tras un primer anuncio por parte de los negociadores europeos del Tratado de Comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP) de que no iban a incluir en su agenda la petición de la patronal europea (Efpia) de la inclusión de un texto sobre la fijación de precios y reembolso de medicamentos. La realidad parece indicar que la agenda de los negociadores podría incluir un anexo farmacéutico que atienda estas peticiones de una manera muy similar al ya existente en el acuerdo de libre comercio firmado por Corea del Sur, tanto por parte de la UE como por la de Estados Unidos.
Fuentes de la patronal europea aseguraron a EG que “la Efpia da la bienvenida a las disposiciones relativas a la fijación de precios y al reembolso a través de un anexo farmacéutico en el TTIP, con el fin de promover procesos transparentes y predecibles en ambos lados del Atlántico, trayendo nuevos medicamentos al mercado para el beneficio de los pacientes, y en línea con las mejores prácticas en el apoyo de la UE a acuerdos de libre comercio como el ya existente con Corea, y más recientemente con Vietnam”.
En la misma línea se expresan fuentes de Farmaindustria. “La inclusión de un anexo específico farmacéutico en el TTIP contribuiría de forma esencial a la consecución de un entorno regulatorio más transparente y predecible en el acceso de las innovaciones terapéuticas de los pacientes, redundando a su vez en importantes beneficios para los sistemas sanitarios y para la sociedad en general. Así se ha puesto de manifiesto en los recientes acuerdos de libre comercio bilaterales alcanzados con Corea”.
Desde la industria farmacéutica innovadora española indican que “un anexo de estas características no significaría en modo alguno injerencias en las políticas de precio y reembolso en ninguno de los países incluidos, siendo el único objetivo final garantizar la máxima transparencia y diligencia en estos procesos”.
Pese a que todo parece indicar que el anexo farmacéutico se está valorando en Bruselas, desde Farmaindustria apuntan que “si este extremo no fuera posible, no podemos perder de vista que la industria farmacéutica innovadora de ambos países colabora de forma muy estrecha desde el inicio de las negociaciones en temas como el reconocimiento mutuo de buenas prácticas de fabricación, armonización de requisitos para la realización ensayos clínicos, o eliminación de barreras burocráticas y comerciales .
Equitativa y no discriminatoria
Si tomamos como referencia el anexo farmacéutico incluido en el acuerdo establecido con Corea del Sur, las cláusulas hacen referencia a que se debe garantizar la fijación de precios y el reembolso de manera equitativa y no discriminatoria. También se incluye que el precio acordado debe garantizar el valor del medicamento y si su comercialización tiene un éxito singular, la compañía farmacéutica pueda solicitar a las autoridades competentes a ambos lados del Atlántico una revisión del precio.
Si la inclusión del denominado anexo farmacéutico llega a buen puerto, en el futuro TTIP deberá incluir también cláusulas que faciliten la transparencia, como la publicación de adelantado de las normativas que se van a aprobar, o que ante cualquier modificación la industria pueda hacer aportaciones en tiempo y forma previa a cualquier cambio.
Entre la Unión Europea y Estados Unidos se concentran el 80 por ciento de las ventas de nuevos fármacos en el mundo y el 75 por ciento de la I+D. Esta actividad genera algo más de 1,5 millones de puestos de trabajo entre las dos orillas del Atlántico. Las negociaciones están lideradas por el español Ignacio García y buscan la creación del espacio comercial más grande del mundo. De alcanzarse el acuerdo tendría implicaciones como la creación de un reglamento unitario que facilitaría y acortaría los plazos para la aprobación de medicamentos. El TTIP armonizaría los resultados de los ensayos clínicos, una medida técnica que reduciría costes de investigación y permitiría un acceso más rápido a la información.
Igualmente, otro de los aspectos hace referencia a la protección de la propiedad intelectual para incentivar la I+D de nuevos medicamentos. Desde la patronal aseguran que el TTIP no interfiere en que los gobiernos puedan proteger y organizar la salud pública, ni implica cambios en los sistemas nacionales de salud. Descartando de esta forma la privatización de los servicios de salud y garantizando la soberanía de los estados sin injerencias de la industria.