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La industria confía en el resurgimiento de su fuerza innovadora

Una encuesta de KPMG a altos cargos del sector revela un claro optimismo de estos con respecto a la evolución de la productividad de la I+D de cara a los próximos años.

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FRANCISCO ROSA Madrid | viernes, 29 de agosto de 2014 h |

Pese a que la última década ha estado caracterizada por un significativo retroceso en la productividad de la I+D farmacéutica (el aumento del 53 por ciento en el gasto entre 2004 y 2013 ha coincidido con una caída en el número medio de aprobaciones anuales), una encuesta de KPMG a altos cargos del sector revela un claro optimismo de estos con respecto a la evolución de cara a los próximos años. Concretamente, según queda recogido en el estudio Growing the pipeline, growing the bottom line. Shifts in pharmaceutical R&D innovation, el 70 por ciento de los profesionales consultados confía plenamente en el resurgimiento de la industria en lo que tiene que ver con la innovación.

Así, entre las claves de esta recuperación se situaría, según el informe, un uso adecuado e intensivo de la tecnología para recolectar e interpretar la información que se va produciendo en el proceso de desarrollo de los distintos productos. De esta forma, dice el documento de KPMG, las compañías podrán establecer métricas que ayuden a definir y cuantificar el valor de los nuevos tratamientos al comienzo del proceso de investigación, de modo que puedan seleccionarse mejor aquellos con los que merece la pena continuar y los que no.

Otro de los factores fundamentales para el cambio, prosiguen, es el establecimiento de colaboraciones con la academia, y citan, en este caso, algunos ejemplos exitosos dentro del sector. El de Sanofi con la Universidad de California en diabetes (2012), en el que el laboratorio francés ha invertido 3 millones de dólares; el de Johnson & Johnson con la Universidad de Queensland, centrado en el estudio del veneno de araña para el tratamiento del dolor (2012); el de Pfizer, Lilly y MSD con la Universidad de Hong Kong y la Universidad de Singapur (2010), con el foco puesto en los tipos de cáncer más extendidos en Asia; el de AstraZeneca con la Universidad de Cambridge (2013), con el fin de desarrollar estudios preclínicos también en el área de oncología; o el de NovoNordisk con la Universidad de Oxford (2012), con el fin de desarrollar nuevas terapias para la artritis reumatoide.

Además de estos acuerdos, también se percibe una tendencia al alza, y con buenos resultados, generalmente, en el ámbito de la colaboración entre compañías. Este hecho hace que la mayoría de los directivos encuestados perciba que en los próximos 5-10 años solo el 35 por ciento de la I+D será intramuros, ya que, como decía uno de ellos, “lo importante es que se haga buena ciencia, no dónde se haga”.

Barreras y amenazas

Junto al cuestionamiento sobre las palancas de mejora de la productividad, los profesionales del sector también fueron cuestionados por las principales obstáculos para el éxito. Y en este sentido, las principales amenazas parecen exógenas, y tienen que ver con dificultades administrativas que ponen las autoridades, según un 72 por ciento de los encuestados.

Los principales retos a nivel interno pasan por la estandarización de procesos, una mayor integración entre científicos y financieros, una mejor selección de proyectos, que redunde en el descarte temprano de los potenciales fracasos, y la atracción y retención del talento.