Las exportaciones de productos farmacéuticos están creciendo de manera espectacular en los últimos años. En 2000, las exportaciones superaban a duras penas la mitad del valor de las importaciones. Se quedaban en un 56 por ciento, pero 2013 puede pasar a la historia como el año en el que la balanza comercial farmacéutica se equilibró y pasó a ser positiva. Esa es al menos la previsión que maneja Farmaindustria y que recoge en su último Boletín de Coyuntura del Medicamento.
Según la patronal, dado que en la actualidad, con datos de los primeros siete meses de año, están en el 98 por ciento de cobertura (relación entre importaciones y exportaciones), es muy probable que 2013 cierre con la balanza en positivo. En este sentido, las fichas sectoriales del Ministerio de Industria reflejan claramente la tendencia. Entre enero y julio de 2013 las importaciones han bajado un 7,1 por ciento, mientas que las exportaciones han crecido un 8,1 por ciento.
Pero esta evolución no ha sido exclusiva de estos últimos meses. Entre 2000 y 2012 el crecimiento medio anual de las exportaciones fue del 13,7 por ciento, mientras que las importaciones lo hizo bastante por debajo, un 9,7 por ciento. De este modo, en 2002 las exportaciones farmacéuticas fueron el 2,9 por ciento del total de las realizadas, pero en 2011 ya alcanzaron el 4,5 por ciento.
Igualmente, cabe destacar que el crecimiento no solo ha tenido lugar solo en las épocas de bonanza. El director general de la patronal, Humberto Arnés, presume de que el sector farmacéutico es “el único sector industrial español que en el periodo 2008-2012, es decir en plena crisis, ha aumentado su producción, debido a las exportaciones”. Así lo explicó recientemente durante una mesa de debate que se celebró durante el Congreso de la Asociación Española de Derecho Sanitario.
Según dijo Arnés, el sector farmacéutico fue el cuarto con mayor volumen de exportaciones. Unas exportaciones que tal y como se recoge en datos del Ministerio de Industria, ascendieron a 10.091 millones de euros en 2012. Estas cifras, comparadas con las registradas en 2005 (5.569 millones de euros) o 2000 (2.438 millones), permiten comprobar el esfuerzo y la apuesta realizada por la industria farmacéutica en España.
A este respecto, cabe indicar que este incremento ha venido impulsado por las fuertes inversiones que diferentes compañías han realizado en España y han supuesto, según Arnés, que las exportaciones farmacéuticas por empleado hayan aumentado “fuertemente en los últimos años y hoy sean 2,7 veces superiores a la media de la industria”. Lo mismo se podría decir sobre la productividad. Según Arnés, el farmacéutico, junto al químico, es el sector industrial español de mayor productividad, medida esta como cociente entre el valor añadido bruto y el número de empleados. “Más de 120.000 euros por ocupado, un 71 por ciento superior a la media de la industria española”, puntualizó.
Para terminar de entender el papel que el sector farmacéutico ofrece a la sociedad, independientemente de su valor sanitario, habría que añadir su papel en cuanto a innovación e I+D. Las cifras no mienten, y este sector es el responsable del 20 por ciento de la inversión privada en I+D, siendo “líderes absolutos”, según explicó Arnés.
Por todo ello, el director general de Farmaindustria no dudó en asegurar que la industria farmacéutica “combina de forma intensa y exitosa, tres palancas esenciales en las sociedades modernas: producción, internacionalización e innovación, unidas a un capital humano de primer nivel”. Es un sector que todo país quisiera tener “fuertemente implantado en su territorio” y, por ello, según él, “es un claro exponente del concepto ‘Marca España’ que nuestro Gobierno quiere consolidar”.