“En Cataluña hay un consenso absoluto en cómo hacer las cosas”. Toni Gilabert descarta así cambios bruscos en la política catalana del medicamento ante un posible cambio de Gobierno. EG ha hablado con él.
Pregunta. ¿Qué balance hace de la gestión farmacéutica del CatSalut?
Respuesta. Muy positivo. Ya que el medicamento se utiliza en todos los niveles asistenciales y todas las políticas, una de las decisiones que tomamos hace cuatro años fue transversalizar la farmacia y el medicamento en el marco del Plan de Salud de Cataluña. A partir de ahí desarrollamos políticas que han dado frutos en materia de uso racional, capacidad de resolución del sistema; promoción, prevención y salud pública, armonización farmacoterapéutica, financiación y acceso. En un momento de crisis y falta de recursos, hemos sido capaces de abordar y tratar a pacientes de patologías realmente importantes, como el cáncer y la hepatitis C.
P. ¿Qué conclusiones ha dejado el Programa de Armonización de 2014?
R. Nos ha permitido generar equidad de acceso y consenso clínico a la hora de tomar decisiones de incorporación de los nuevos medicamentos. Tiene cuatro líneas: fármacos huérfanos, hospitalarios, de AP y recientemente usos fuera de indicación. Hay más de 100 profesionales clínicos sanitarios implicados y se han publicado más de 150 recomendaciones, lo que ha generado un registro de tratamientos que nos permite hacer el seguimiento de los resultados en salud.
P. ¿ Y en cuestiones de financiación?
R. Hemos firmado 17 esquemas, que representan diez fármacos en las áreas de Oncología, Reumatología y Hematología. En ellos están implicados 28 de los 50 centros hospitalarios y 9 laboratorios.
P. ¿Dejan algún otro en cartera?
R. Tenemos varios, la mayor parte en Oncología, pero lo que sí tenemos como gran proyecto para 2016 es que estos acuerdos no afecten al 50 por ciento de hospitales, como ahora, sino a todos.
P. ¿Qué balance han dejado las primeras tarifas farmacológicas?
R. Cualitativamente ha sido una gran política porque toca un tema cultural: poner el incentivo, no en la compra de cajas sino en la de resultados. Las tarifas nos han permitido que los agentes se alineen para dar el mejor tratamiento, independientemente del producto.
P. ¿Y cuantitativamente?
R. Desde ese punto de vista ha sido positivo discretamente, entre otras cosas porque afectó a medio año y porque el objetivo no era económico, sino clínico. El beneficio económico ha sido discreto porque hemos tratado a más pacientes gracias a una tarifa cuyos costes son un poco inferiores a los del año pasado.
P. ¿En qué punto están las tarifas por proceso y cuándo se aplicarán?
P. Siempre cerramos las tarifas entre principios y mediados de año. Hemos tenido reuniones internas y con Farmaindustria y trabajamos con el objetivo de aplicarlas en 2016. No queremos que esto se viva mal, sino como algo bueno para todos. Se trata de poner al paciente en el centro, por lo que todos tenemos que velar por el proceso. Cuanto menos lo compartimentemos, más garantías de que la salud mejore.
P. ¿Puede un cambio de gobierno dar al traste con el objetivo?
R. Las elecciones no deberían influir. En mi experiencia nunca lo han hecho. Esta política del medicamento que seguimos en Cataluña, enmarcada en el Plan de Salud, no es una política que pueda dar bandazos en función del color político. Hay un consenso absoluto en cómo hacer las cosas. La búsqueda de la transversalidad y del pago por procesos es consustancial al sistema.
P. ¿Se ha planteado Cataluña adherirse al mecanismo voluntario de control del gasto farmacéutico o recurrirlo, como ha hecho Andalucía?
R. No puedo responder a eso porque es un tema que lleva Economía. Pero sí que hay que replantear estas medidas recentralizadoras sobre aspectos que probablemente son competencias de los territorios. Todos queremos que esto se financie adecuadamente. Lo que hayque hacer es poner recursos y diálogo en conseguirlos. Personalmente me parece bastante paradigmático imponer límites a cuestiones que todos sabemos que van a crecer.
P. ¿Qué lección deja esta legislatura en la relación entre administraciones?
R. De cara a la siguiente, aprendería a hacer las cosas con un modelo mucho más colaborativo. El SNS no es un tema del Ministerio de Sanidad o de Hacienda, sino de todo el país y es en el CISNS donde se deben decidir las cosas. Cada inclusión en la cartera debe ir acompañada de los recursos necesarios. Y este debate no debe centrarse en los medicamentos para la hepatitis C. A mi entender la sanidad tiene un déficit de financiación. El estado debería ser sensible a esto. Todo lo que se hace en el ámbito de la gestión sanitaria en los territorios es para mejorar la salud de los ciudadanos. No tendría sentido poner cortapisas a esta gestión. Un decreto de Precio y Financiación, por ejemplo, no tiene que poner prohibiciones a la gestión. Cosas como que nadie podrá revaluar el IPT muestran que hay que mejorar.
¿Qué opina de este borrador?
P. Debe mejorarse mucho si se quiere tener un decreto útil, porque es quizá una de las normativas con mayor impacto que se pueden hacer en el sistema sanitario. En nuestros primeros comentarios, las CCAA coincidimos prácticamente en lo mismo de forma unánime. Tiene un camino importante para ser un instrumento válido para los próximos años, en los cuales nos jugamos la sostenibilidad del sistema.
P. ¿Es claro en relación a los nuevos modelos de acceso?
R. No. España necesita un decreto que establezca las cosas de forma muy clara y que minimice al máximo la arbitrariedad a favor de una metodología bien definida, rigurosa, transparente, predictible. Cuando salga, tendría que definir qué entendemos por innovación, sus grados y cómo compensarla, para que la incertidumbre sea mínima.
P. ¿Confía en llegar a una solución al problema de impagos a las farmacias en los próximos años?
R. Yo creo que sí, aunque yo no hablaría de impagos, sino de retrasos en los pagos. En la medida en que mejoren los ingresos, y si el ministro de Hacienda lo facilita, la voluntad es evidente: pagar al día. Afortunadamente hemos llegado a acuedos interesantes con los COF que minimizan estos efectos.
El beneficio de las tarifas es discreto porque el objetivo era clínico: hemos tratado a más pacientes”Trabajamos para que en 2016 los acuerdos de riesgo compartido afecten a todos los hospitales”