Ahora que, después de un cuarto de siglo de existencia de esta modalidad profesional y más de una década reclamando su reconocimiento oficial, la creación de la especialidad de Farmacéutico de Atención Primaria (integrada en la ya existente especialidad de Farmacia Hospitalaria) se convertirá de forma inminente en una realidad, la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (Sefap) no puede sino manifestarse “alegre y satisfecha” por haberse alcanzado tal objetivo que se concretará en el próximo real decreto de Troncalidad.
No obstante, desde Sefap se quiere recordar que la ‘nueva’ especialidad de Farmacia Hospitalaria (FH) y Atención Primaria (AP) “no es solo un cambio de nombre”, sino que, además de “afianzar y consolidar una profesión”, acarreará ventajas para los propios farmacéuticos especialistas, que verán cómo podrán acceder “a una formación postgrado especializada”, sino también para el propio Sistema Nacional de Salud, que ahora tendrá en este nuevo especialista “un gran aliado para la altamente perseguida y deseada coordinación entre niveles asistenciales”, indica Arantxa Catalán, presidenta de Sefap. Asimismo, la unificación de farmacia hospitalaria y atención primaria en una única especialidad ofrece la oportunidad de elaborar un nuevo programa formativo que integre los conocimientos, aptitudes y habilidades necesarias para el ejercicio en ambos niveles asistenciales “así como la creación de nuevas unidades docentes”, vaticina la presidenta de Sefap.
Actualmente, el 60 por ciento de los farmacéuticos que ejercen en atención primaria son especialistas en farmacia hospitalaria, lo cual “no hace prever un cambio de rol asistencial”, cree Catalán. Para quienes carezcan de este título, ahora podrán acceder al mismo mediante una prueba específica pendiente de definir, pero la cual “será satisfactoriamente resuelta por la gran mayoría de farmacéuticos de AP, dada su alta cualificación profesional”, valora.