Si hay quien entiende de cumplir etapas, esa es Córdoba, que ha acogido cuatro culturas diferentes a lo largo de su historia (romana, cristiana, islámica y judía), y todas ellas han contribuido a definir lo que hoy es esta ciudad andaluza. La profesión farmacéutica también sabe cumplir etapas. Quizá porque ahora se encuentra inmersa en pleno proceso de cambio, la profesión se trasladó a Córdoba entre el 22 y el 24 de octubre para celebrar su XIX Congreso Nacional Farmacéutico (la siguiente edición tendrá lugar en Castellón en 2016) y escenificar, ante un millar de profesionales, su “renovación” hacia lo asistencial.
Ya lo avisó la presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Carmen Peña, en la inauguración: “Renovación es la palabra del congreso”. Para Antonio Mingorance, presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos (Cacof), “el cambio que vive ahora el farmacéutico es similar al que hubo al pasar de la formulación al medicamento industrial”.
En el avance asistencial de la farmacia “ya hay un plan”, avisó Peña en alusión a la denominada ‘Declaración de Córdoba’, presentada durante el encuentro. Un plan tan importante que se constituye como un camino “sin retorno”, avisó, por lo que está por encima de todo. Y de todos. “Si otros trazan nuestro camino, no vamos a llegar al mismo punto que si lo trazamos nosotros”, completó Felipe Trigo, vicepresidente del Consejo General, en una de las mesas en las que se intentó trazar el horizonte de la farmacia.
El cambio está, por tanto, por encima de los “muros de cristal” que todavía quedan por romper en la práctica colaborativa con otros profesionales, concretó Peña. También por encima de la crisis y del nuevo paradigma sociosanitario, el cual, precisamente, quiere liderar la oficina de farmacia con servicios como la atención farmacéutica domiciliaria, quizá el más nombrado en esta XIX edición del congreso nacional de la profesión. “La farmacia debe salir a buscar a los pacientes en aquellos casos en los que ellos no puedan llegar a la farmacia”, expuso al respecto Ramón Jordán, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza. Si Mahoma no va a la montaña, los boticarios están dispuestos a ‘moverla’.
Pese a quien le pese
Si nada detendrá el avance asistencial, tampoco lo hará nadie. Entiéndase por nadie la Organización Médica Colegial (OMC), cuyo reciente informe, en el que alerta de prácticas como el seguimiento farmacoterapéutico, fue reprendido en no pocas ocasiones. “Hay quienes no tienen claro las capacitaciones de los farmacéuticos”, manifestó Héctor Castro, presidente de los farmacéuticos de La Coruña.
Si nada parará la llegada de la nueva etapa del farmacéutico “prestador de servicios”, como lo calificó Peña, sí hay cuestiones que pueden retrasarlo. Es el caso de la legislación o, en concreto, la ausencia de ella. “El Consejo Interterritorial debe coger las riendas y establecer una regulación cohesionada para los servicios profesionales”, apostó Pilar Ruiz, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Navarra en una mesa que analizó el marco regulador. Ruiz cree que “no se pueden ofrecer servicios sin tener seguridad jurídica”.
¿Remunerados o no? La eterna pregunta también surgió en este evento. Una vez más, se impuso el “sí, pero “como forma de remuneración complementaria”, propuso Carmen Recio, directora técnica del Consejo General. El director general de Farmacia de Sanidad, Agustín Rivero, también es partidario de una “retribución adecuada”, pero “no es nada fácil en estos momentos”.
Además del informe de la Organización Médica Colegial (OMC), hubo un documento que acaparó la atención de los asistentes al XIX Congreso Nacional Farmacéutico: la Declaración de Córdoba. Un documento que, como precisó la presidenta del CGCOF, Carmen Peña, “supone un compromiso de la Farmacia Comunitaria para mejorar la atención a los pacientes, apostando por la profesionalidad, la práctica asistencial, y el trabajo colaborativo con otros profesionales sanitarios”. En él, la farmacia comunitaria se compromete, por ejemplo, a avanzar en la activa participación en el proceso de reformas del SNS y a promover su integración en las estrategias de Sanidad.
Además, se adquiere el compromiso de participar en la e-Salud; y de incidir en el valor estratégico del medicamento – con y sin receta - y de su dispensación en la farmacia comunitaria. También se centra en la necesidad de mantener una planificación sanitaria de la red asistencial de farmacias, con criterios de viabilidad económica; una propiedad/titularidad por el farmacéutico; y una retribución profesional que asegure a los ciudadanos una farmacia comunitaria de calidad.
Del mismo modo, la ‘Declaración de Córdoba’ pone de manifiesto la necesidad de fomentar la investigación en los procesos asistenciales de la farmacia comunitaria; de trabajar en el desarrollo de servicios profesionales centrados en el paciente; de impulsar una mayor coordinación de los farmacéuticos comunitarios con los de hospital y atención primaria; de desarrollar una práctica colaborativa con otros profesionales sanitarios; así como establecer alianzas estratégicas con otras organizaciones, asociaciones, sociedades científicas y universidades, para favorecer el desarrollo de estas líneas de trabajo.