El Plan Sectorial, presentado la semana pasada por las ministras de Ciencia y Sanidad, Cristina Garmendia y Leire Pajín, respectivamente, junto con Farmaindustria, incluye las demandas de la industria farmacéutica así como los aspectos en los que ésta puede colaborar con la sociedad española en general y el SNS en particular. Los objetivos del plan, que comprometen tanto al ámbito público como al privado, son en sí mismo un listado de las reivindicaciones históricas de cada uno de ellos. Por la parte de la industria, el reclamo de un entorno regulatorio estable y predecible, además de la garantía de acceso a los medicamentos en condiciones de igualdad para todos los pacientes. Por la parte de la Administración, el reclamo para la colaboración con la sostenibilidad del sistema, el impulso de las actividades de I+D en España, la potenciación de la producción farmacéutica y la promoción de la estabilidad en el empleo cualificado y de las mujeres.
La industria farmacéutica es, desde hace mucho, tiempo el sector con mayor inversión en I+D en nuestro país. Además, en los últimos años ha realizado un importante esfuerzo inversor para incrementar las exportaciones. Adicionalmente, este sector es uno de los que se caracterizan por poseer un empleo altamente cualificado y de calidad, en el que es habitual encontrar mujeres en puestos de especial relevancia. Por último, el sector también colabora desde hace tiempo con la sostenibilidad del sistema mediante sus aportaciones directas o, incluso por las reducciones de precios de los medicamentos en precios de referencia.
Por ese motivo, creemos que lo que será más difícil de asegurar son los objetivos que están en el tejado de la administración. Especialmente en lo que se refiere al acceso a los medicamentos y el marco regulador estable. Sin las comunidades autónomas en la foto, no será posible. En cualquier caso, el paso dado es de vital importancia y transcendencia, por lo que esperemos que, como dice Jordi Ramentol, sea un punto de inflexión en la tendencia actual del sector. Un acicate necesario.