Los sistemas de salud europeos están en plena batalla para garantizar su sostenibilidad. Los genéricos y biosimilares se erigen como una herramienta que favorece el acceso a los tratamientos a menor coste liberando recursos económicos que pueden ser utilizados para hacer frente a las innovaciones que van llegando. El presidente de la Asociación Europea de Genéricos (EGA), Jacek Glinka, desvela cuáles son las estrategias y retos de este sector.
Pregunta. ¿Cuáles son los beneficios que ofrecen los genéricos a la salud en Europa?
Respuesta. Teniendo en cuenta que el 60 por ciento de los productos que se dispensan en Europa son genéricos somos uno de los stakeholders más importantes. Mejoramos el acceso a medicamentos de calidad. Además, participamos en el ecosistema farmacéutico porque los ahorros que generamos pueden ser reinvertidos en nuevos medicamentos. La industria del genérico invierte más de lo que históricamente ha hecho, como puede ser entrando en el negocio de los biosimilares, que son productos técnicamente complicados con mucha innovación tecnológica.
P. ¿Cree que los gobiernos son conscientes del impacto en los presupuestos que tiene el uso de genéricos?
R. Creo que los gobiernos han concebido a los genéricos como una fórmula de ahorro en sus presupuestos y así poder hacer frente a las innovaciones. Nosotros seguimos teniendo reuniones tanto a nivel europeo como a nivel nacional para trasladar nuestra visión del genérico.
P. ¿Cuál es su prioridad al frente de la EGA?
R. Una de ellas es hacer comprender que el modelo que se ha seguido con los genéricos no puede ser usado con los biosimilares. Cuando un genérico entra en el mercado, en España, lo hace a un precio a un 40 por ciento menor que la marca y no se puede imitar este sistema con unos medicamentos que necesitan una inversión de entre 150 y 200 millones de euros. Entiendo que no sigan el modelo de los biológicos de marca pero tampoco el de los genéricos.
P. En los últimos años se han desarrollado diferentes medidas legislativas. ¿Cómo las valora?
R. Cada país desarrolla su propia legislación y no existen políticas comunes. Hay algunas legislaciones que están creando disrupciones, como por ejemplo el sistema de subastas de Andalucía, que solo pone el foco en el precio y está teniendo efectos negativos en los pacientes. También existen países cuyas legislaciones favorecen el desarrollo de nuestro sector, como pueden ser Francia o Portugal.
P. En su opinión, ¿cuál es el futuro que le espera a la industria del genéricos en Europa?
R. Me gusta pensar que el futuro del sector es bueno porque aportamos muchos beneficios. Los políticos deben entender que mejoramos el acceso a medicamentos a precios más bajos y, por ello, también contribuimos a que puedan hacer frente a nuevos tratamientos.
P. Hablemos ahora de biosimilares. ¿Qué opina de la legislación europea?
R. Una de las cosas más positivas es el consenso sobre la extrapolación de indicaciones, pero creo que los estados deben involucrarse para que la información de estos fármacos sea rápida y no se repita la historia de los genéricos.
P. ¿Qué tipo de mejoras legislativa ve necesarias para que el biosimilar se abra camino?
R. Las legislaciones están enfocadas en el precio y reembolso. Creo que los gobiernos deben trabajar para que el biosimilar pueda entrar en el mercado al día siguiente de la expiración de la patente y no retrasarlo por las negociaciones de precio.
El genérico favorece el ecosistema farmacéutico: genera ahorros para financiar la innovación”La extrapolaciónde indicaciones es una de las cosas más positivas en relación
con los biosimilares”