Cuando se trata de fabricar medicamentos y suministrarlos a quienes dependen de ellos no hay nada tan importante como la transparencia a lo largo de la cadena de desarrollo del producto, la seguridad de los datos y la integridad física del paciente. Sin todo ello, habría escasa confianza -o ninguna- en las compañías que fabrican fármacos o en quienes los dispensan.
Con frecuencia surgen situaciones que ponen en cuestión dichos atributos. No es necesario un profundo conocimiento de la industria farmacéutica ni remontarse en el tiempo para identificar ciertos casos representativos de pérdida de confianza (la retirada de Vioxx en 2004, e incluso el caso de manipulación del Tylenol en 1982 forman aún parte de nuestra memoria colectiva). Por fortuna, dichas situaciones son raras y ocurren muy de vez en cuando. Lo que quizá el público en general no entienda tan fácilmente es la cantidad de medicamentos y dispositivos médicos que son objeto de retirada en Europa cada mes. Por ejemplo, en España, según el Informe Anual del Ministerio de Sanidad, se tramitaron en 2014 299 expedientes de investigación de posibles defectos en la calidad de medicamentos para consumo humano, 57 de los cuales dieron lugar a la retirada de lotes de medicamentos del mercado, lo que representa un 19% de todas las investigaciones realizadas. De hecho, hemos sido testigos recientemente de la devolución de inhaladores Ventolin debido a una supuesta contaminación del producto.
Es en estas situaciones de devolución al fabricante cuando el papel del agente dispensador resulta fundamental. Constituyen la última línea de defensa antes de que el producto llegue al consumidor final. Con las crecientes presiones relativas a plazos y responsabilidades, la necesidad de proporcionar mejores herramientas y tecnologías a los responsables de dispensar medicamentos resulta crucial.
El sistema de autenticación de Aegate, de reconocida calidad, ha sido desarrollado con el objeto de proporcionar un servicio esencial al sector sanitario, desde los fabricantes hasta los mayoristas, y desde los hospitales a las farmacias. El sistema de Aegate, que escanea el código único de identificación del producto, alerta de forma automática al farmacéutico cuando es necesaria la retirada del medicamento, en caso de tratarse de un producto caducado o si este es una falsificación. Este sistema ya ha sido activado en farmacias de 9 países europeos (Bélgica, Italia, Grecia, Bulgaria, Chipre, Polonia, Rumanía, Países Bajos y Reino Unido), donde gestiona 2,5 millones de transacciones diarias, minimizando así la probabilidad de errores humanos y permitiendo a los farmacéuticos dispensar medicamentos con total confianza. Desde 2006 este sistema ha alertado a los boticarios en relación a casi 2 millones de envases de productos sujetos a retirada, caducidad o bajo sospecha, antes de ser dispensados. Sólo en Bélgica, simplemente en el mes de agosto, el sistema Aegate evito la dispensación a pacientes de 490 lotes sujetos a retirada.
Más allá de todo ello, el sistema de Aegate cumple plenamente con la Directiva de la UE sobre Medicamentos Falsificados, que exige que los medicamentos en riesgo de falsificación reúnan los requisitos de seguridad antimanipulado y lleven un código único de identificación. Los Actos Delegados, que acompaña a la directiva y garantiza su aplicación sistemática en todos los estados miembro de la UE, exigen el desarrollo de un repositorio que permita la verificación de la autenticidad de los medicamentos bajo receta y de otros medicamentos en riesgo de falsificación, en el punto de dispensación.
Es fundamental que tanto farmacéuticos como hospitales puedan utilizar las mejores tecnologías disponibles para satisfacer las exigencias de la Directiva sobre Falsificación de Medicamentos y así poder ofrecer los más elevados niveles de seguridad para los pacientes, tanto ahora como en el futuro.