El consejero de Salud de Cataluña, Boi Ruiz, fue muy explícito al definir sus deseos con respecto a la relación que su administración mantiene actualmente con la industria sanitaria: “Necesitamos socios tecnológicos, pero ahora estos socios son financieros y esto hay que arreglarlo”, reconoció, en clara alusión a los proveedores y a la deuda que Cataluña tiene contraída con ellos.
Según datos facilitados por Fenin, Cataluña (hay otras comunidades en la misma situación) debe prácticamente todas las facturas de 2012 a las compañías de tecnología sanitaria. De ahí, en parte, que se acogiera al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) impulsado por el Gobierno central, aunque de los más de mil millones de euros que ya les han sido inyectados ni uno solo ha sido destinado a solventar los impagos. Como admitió Ruiz, esa cuantía se ha empleado para “cumplir con vencimientos de deuda, pagar la Seguridad Social y proporcionar recursos a los hospitales para que abonen las nóminas”, algo que confirmaron algunas compañías farmacéuticas a EG al constatar que también siguen sin cobrar.
Esto va a provocar que, al menos hasta el 31 de octubre, fecha para la que se prevé la próxima transferencia del FLA, la deuda con los suministradores sanitarios se siga acumulando. Y eso pese a que, según las distintas autoridades que participaron en el encuentro de Fenin, el objetivo es justo el contrario.
A este respecto, fue Pilar Farjas, la secretaria general de Sanidad, la que dejo claro el compromiso del Gobierno con “la liquidación de la deuda contraída con los proveedores sanitarios”. Por su parte, Javier Fernández-Lasquetty, consejero de Sanidad madrileño, defendió algunas medidas como el plan de pago a proveedores, que fue “un remedio a un terrible mal que hay que tratar de no repetir”.
El consejero madrileño fue más allá, al considerar que muchos se han “dejado llevar por la filosofía del dejar a deber y eso es una clara desviación del derecho”, y confirmó que Madrid no se acogerá al FLA, al menos de momento, ya que a esta comunidad los mercados aún no le han cerrado el grifo.
Según datos de Farmaindustria y Fenin, la deuda acumulada en todo el territorio nacional entre enero y julio asciende a más 3.000 millones de euros. Concretamente, el adeudo acumulado en ese periodo con los proveedores de tecnología sanitaria ascendía ya en agosto a los 2.055 millones, según confirmaron a este periódico fuentes cercanas a la patronal.