La oferta de nuevos servicios en las farmacias sigue desarrollándose día a día y ampliando sus miras en lo que a destinatarios de los mismos se refiere. En este sentido, la farmacia catalana acaba de abrir una pionera vía: la concertación de servicios remunerados con entidades aseguradoras.
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona ha firmado un convenio de colaboración con la Mutua General de Cataluña por el que ambas entidades colaborarán en programas de promoción de la salud para beneficio de los asegurados de esta mutua y “aprovechando la extensa red de oficinas de farmacia, y la capacidad y conocimientos del farmacéutico para aplicar determinadas técnicas médicas”. Incluso, ya se ha concretado el primer servicio a prestar por las farmacias barcelonesas al amparo de este acuerdo: la identificación de factores de riesgo cardiovasculares desde las boticas.
El próximo 3 de marzo comenzará una prueba piloto de este servicio en el distrito barcelonés de Sarriá-Sant Gervasi, con 5.000 mutualistas como potenciales beneficiarios del mismo. Por cada prueba de identificación de posibles factores de riesgo cardiovascular que realicen las farmacias acreditadas para ello recibirán una retribución de 20 euros. A partir de los resultados que se obtengan de esta experiencia piloto “se valorará la idoneidad de expandir el programa al resto de la provincia”.
Desde el COF de Barcelona se ha querido destacar que “es la primera vez en todo el Estado que una entidad aseguradora apuesta por el farmacéutico comunitario y retribuyéndole por un servicio”. Confiando en los positivos resultados que obtendrá esta experiencia, desde el colegio barcelonés no se descarta “llegar a acuerdos similares con otras entidades privadas”.
El acuerdo firmado por este colegio con una aseguradora privada confirma que, ante la falta de interés de las administraciones públicas por remunerar nuevos servicios farmacéuticos, la profesión ha empezado a explorar otros terrenos. Prueba de ello es este pionero convenio firmado en Barcelona o el reciente acuerdo firmado por el COF de Valencia con Ribera Salud para que las boticas de la provincia puedan asumir ciertos servicios de hospitales públicos pero de gestión privada (integrados en el modelo Alzira). No obstante, en este caso, el consejero de Sanidad regional, Manuel Llombart, indicó recientemente en una entrevista concedida a EG que era de “imposible aplicación”.