En 1994, cuando se fundó la asesoría especializada Asefarma, conceptos como “gestión” o “fiscalidad” pasaban desapercibidos en el día a día de las farmacias. Corrían buenos tiempos. Su óptima rentabilidad, con un margen ‘virgen’ aún situado en el 27,9 por ciento, permitía a los titulares salir adelante con la simple dispensación de recetas. En plena celebración de su vigésimo aniversario, que se conmemoró con un acto celebrado el 8 de octubre de Madrid, el presidente de Asefarma, Carlos García-Mauriño, analiza la evolución de las farmacias en estas dos últimas décadas.
Pregunta. Actualmente, ¿qué queda de la oficina de farmacia de 1994?
Respuesta. Queda la esencia, esa visión de establecimiento de confianza donde no solo se accede a los medicamentos sino también a consejos sanitarios, pero poco más. Ahora hay que cuidar la imagen, el marketing... Ha cambiado la concepción, no la esencia.
P. ¿Cree que, por aquellos tiempos, el farmacéutico titular vivía aislado entre las cuatro paredes de su local?
R. No sé si aislado, pero sí es cierto que no se preocupaba por la gestión empresarial de su farmacia. Se limitaba a esperar la entrada de pacientes, ofrecerles la medicación prescrita y el consejo sanitario. Pero no le preocupaba que su botica fuese fea o bonita, que tuviese puntos fríos o calientes o la competencia de la farmacia contigua. La evolución del sector y de su rentabilidad le ha obligado a cambiar el chip, a preocuparse por la gestión de compras, la rotación del stock, disponer de Internet...
P. ¿Cuál es el punto de inflexión en el cambio experimentado por las farmacias y el farmacéutico?
R. Sin duda alguna, el Real Decreto-ley 5/2000, el cual marca el inicio de la cuesta abajo de la rentabilidad de las farmacias. Esta norma cambió la concepción existente de que recibir recetas era lo mejor que le podía pasar a las boticas, y trazó una negativa senda económica que ha continuado en la última década con múltiples decretos de reducción de márgenes, órdenes de precios de referencia, potenciación de los genéricos. En 2010 se produjo la ‘puntilla’ con otra cascada de decretos.
P. Entre otros servicios, Asefarma lleva veinte años asesorando fiscalmente a las boticas. En fiscalidad, ¿la situación es mejor o peor que en 1994?
R. En líneas generales, en 1994 era peor, porque, por ejemplo, las farmacias tributaban en la escala general.
P. Has avisado en más de una ocasión que “ya nunca volveremos a altos márgenes”. ¿Craso error comete aquel que siga pensando en recetas?
R. Así es. El medicamento ya solo es el punto de apoyo para que el paciente entre en la farmacia pero la receta debe tener cada vez menos protagonismo en detrimento de otros servicios de valor añadido. Ahora bien, es cierto que la legislación tampoco ayuda, puesto que obliga a establecer espacios diferenciados para la prestación de estos servicios que no siempre es posible para el titular.
P. El concepto de ‘farmacéutico gestor’, ¿es ya una realidad?
R. Todavía hay pocos farmacéuticos titulares que gestionen bien su establecimiento. Al menos lo que entendemos por gestión moderna, que va más allá del medicamento y abarca cuestiones como optimizar las compras, manejo del personal, ventas cruzadas... Para eso se necesita una formación específica, no se aprende con el día a día en el mostrador.
P. ¿Y están preparados para el nuevo reto que supone la venta por Internet?
R. No están preparados, pero vamos a hacer todo lo posible para que se preparen. Internet es un canal más que deben aprovechar, sin que sea la panacea.
P. Hasta ahora hemos echado la vista atrás. Ahora pensemos en el futuro del sector. ¿Cómo lo vaticina?
R. Creo que el margen del medicamento va a seguir descendiendo, bien sea indirectamente, con bajadas de precios, o directamente con decretos que lo regulen. Por eso, las que solo se apoyen en el medicamento lo van a pasar mal, pero todo será distinto si aprovechan su potencial en la implantación de servicios. En este sentido, las farmacias de la costa mediterránea van varios años por delante de las del resto de España.
P. ¿Su ‘necesaria’ adaptación se debe a la mayor recepción de turistas?
R. Posiblemente. La mentalidad de la zona mediterránea es más ‘europea’. Conozco casos de titulares madrileños que se niegan a retirar el blindaje de su mostrador. Lo hacen por seguridad, pero la sensación de frialdad en el contacto con el paciente juega en su contra.