Entre los objetivos de ahorros inmediatos, los reales decretos-ley aprobados hasta ahora en el ámbito sanitario tenían como objetivo a medio plazo homogeneizar el mercado farmacéutico español. A la luz de la jornada “Políticas farmacéuticas de las comunidades autónomas” organizada la semana pasada por Intereconomía, ese objetivo no solo no se ha cumplido, sino que está lejos de ser alcanzado. “No sé en qué momento la prestación farmacéutica dejó de ser una prestación y se convirtió en política”, aseguró la directora general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, Sagrario Pérez. El Gobierno cuenta entre sus prioridades con reconducir la situación, aunque reconoce que “no se reconduce de un día para otro”
La responsable del ministerio tiene claro el diagnóstico. “Hablamos de política farmacéutica, y es un error. La política es sanitaria, a partir de ahí es una prestación y debe prestarse con la misma coherencia”, señaló. El problema, añadió, es que no se ha dado respuesta a las necesidades de las comunidades, “y cada una en un contexto de crisis ha ido poniendo sus mecanismos y sus barreras para solventar su situación económica”.
“Normas convulsivas”
El gran reto del Ministerio de Sanidad es retomar el liderazgo y la autoridad, manteniendo a la vez el diálogo entre todos y oponiéndose, en palabras de Pérez Castellanos, a las “normas convulsivas de los últimos tiempos”. El momento es complicado, a la vista de las distintas prioridades que las direcciones generales de Farmacia siguen implementado para fomentar la eficiencia de sus respectivas políticas farmacéuticas.
Las “normas convulsivas” a las que se refiere el ministerio no solo toca en las últimas semanas a las subastas andaluzas, sino también al nuevo intento de crear una comisión asesora de Farmacia en Madrid o la nueva estrategia de priorización de medicamentos en Castilla-La Mancha.
Dentro de su variabilidad, todas estas estrategias siguen teniendo un denominador común: si hay distintas políticas en las comunidades autónomas, inevitablemente se producen problemas de equidad. Para Farmaindustria, esto es un hecho demostrado. “Actualmente, las barreras de acceso a la innovación y de acceso de los pacientes a los nuevos medicamentos son muy grandes”, señaló su director de Relaciones con las Comunidades Autónomas, José Ramón Luis-Yagüe.
La industria tiene que lidiar, además, con una idea que sigue extendida entre muchos gestores: la de que el gasto farmacéutico supone ya el 18,9 por ciento del gasto sanitario español, pero “sigue siendo superior al de otros países”, como recordó Buenaventura Fernández, director general de Farmacia de Canarias. Por su parte, Ángel María Fernández, jefe de Área de Servicio del Sescam, se preguntó si era posible hablar de crisis en el sector cuando, a excepción de los dos últimos años, el crecimiento del gasto farmacéutico ha sido muy superior al del PIB. Incluso en los cuatro años de mayor impacto de la crisis, añade, ha seguido por encima.
La respuesta de la industria a esa pregunta es tajante: crisis, haberla, hayla. “Tenemos un SNS tremendamente eficiente, pero a costa de los profesionales y del sector”, dijo Luis-Yagüe, que recuerda que los últimos RDL han hecho perder al sector 5.250 millones de euros y con el RDL 16/2012 el impacto estimado es del 20 por ciento de sus beneficios. En total, un 50 por ciento del valor en los últimos años.
Incertidumbre
Precisamente este último RDL hace que disminuir la variabilidad de las políticas farmacéuticas sea un objetivo doblemente complicado en este momento. Algunas de las prioridades marcadas están abocadas a un cambio inminente, como los sistemas informáticos, que deben adecuarse, entre otras cosas, al sistema burocrático del nuevo copago farmacéutico; a los productos que se desfinancien; o a las nuevas normas en relación con la prescripción por principio activo. Las comunidades autónomas siguen esperando instrucciones hasta que se desarrolle el RDL.
Pérez Castellanos: “No sé en qué momento la prestación farmacéutica dejó de ser prestación y se convirtió en política”
Las nuevas estrategias autonómicas tienen el mismo denominador común: producen problemas de equidad
Una de las grandes decisiones que están sobre la mesa es la desfinanciación. A la espera de ser definida, empiezan a surgir propuestas para el ministerio, como la de declarar algunos medicamentos de interés económico sanitario, lo que evitaría el riesgo de sobrecoste derivado por un efecto desplazamientos. “Si algo se ha aprendido de la desfinanciación del Frenadol desde el punto de vista económico es que fue un mal negocio”, precisó Ángel María Martín Fernández, jefe del Área de Farmacia del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam).
Y esta situación podría volver a repetirse. El del omeprazol es un claro ejemplo. En 2011, el omeprazol costó a las arcas del Sescam 7,5 millones de euros. El precio de ese mismo omeprazol antes de que Castilla-La Mancha recibiese las transferencias hubiese sido de 63 millones de precios. Es decir, que el sistema de precios de referencia y la cascada de bajadas de precios ha generado un ahorro anual del omeprazol sobre su costo previo de 55 millones de euros. Pero si el ministerio decide desfinanciar el omeprazol no existe garantía de que no se vaya a producir un efecto deslizamiento.
El paso del omeprazol al pantoprazol supondría para el Sescam un gasto 43 millones de euros. Es decir, desfinanciar esta molécula podría tener un incremento hipotético de 35 millones. “No sé cuánto tendrían que bajar el resto de inhibidores de la bomba de protones para compensar este incremento”, afirmó Martín.
Eficiencia
María José Calvo. La subdirectora adjunta de Gestión Económica y Compras de Productos Farmacéuticos madrileña asegura que la apuesta de esta comunidad por la eficiencia empezó hace años con la prescripción de genéricos, lo que ha llevado a la región a conseguir uno de los valores más altos de todo el SNS. A ello han ayudado también las campañas de sensibilización dirigidas a los pacientes y las acciones enfocadas a los médicos, en forma de protocolos de prescripción eficiente y módulos de ayuda a la prescripción que se implementaron para cumplir con la obligatoriedad de prescribir por principio a finales de 2011 y que ayudaba a cumplir esta obligación.
En Especializada se apostó por la centralización de compras y la implantación de indicadores de coste por paciente en las patologías y fármacos de mayor impacto presupuestario. El sistema de información de los precios de compra también ayudó a gestionar los precios de los hospitales. Un año después de que Farmaindustria recurriera la creación de una comisión asesora, la comunidad trabaja de nuevo en esta idea, que está en trámite de audiencia. Este organismo trabajará con muchos grupos en la evaluación, “pero no impondrán ninguna recomendación”, solo las emitirán. Sanidad quiere vencer las nuevas reticencias de Farmaindustria dando entrada al conocimiento de la industria para los estudios de evaluación de cada fármaco.
Cambio
María José Gardeazábal. La jefa de Servicios y Prestaciones Farmacéuticas del Gobierno vasco explicó que las políticas farmacéuticas de País Vasco están integradas en el reto de la cronicidad, orientadas a la integración de todos los procesos. Como tal, contribuyen a la sostenibilidad del sistema sanitario medidas adoptadas a tal fin como la potenciación de los convenios firmados con los colegios oficiales de farmacéuticos (ayuda domiciliaria; test de VIH; opiáceos y tuberculostáticos); la creación de un departamento de Farmacoeconomía dentro de la consejería (que se nutre de la información de la industria para sus estudios de coste-efectividad), el programa de receta electrónica (a principios de julio empezará a funcionar un plan piloto en varios municipios y farmacias ya seleccionadas, que pasará a su segunda fase en otoño y se implantará en toda la comunidad en 2013) o el de crónicos polimedicados (el programa estrella de la dirección de farmacia dentro del reto de cronicidad).
Entre las medidas más recientes, y polémicas, adoptadas por la Consejería de Sanidad se encuentra el paso de cuatro principios activos a prescripción DOE en 2010. Durante el siguiente ejercicio se trasladaron ocho más. “No quitamos ninguna marca del sistema de prescripción. El médico tenía tanto los genéricos como las marcas”, explicó Gardeazábal.
Formación
Buenaventura Fernández. Según el director general de Farmacia de Canarias, las comunidades autónomas no gastan lo suficiente en formar a los profesionales y los pacientes. Es por ello que su departamento, creado en 2003, se ha mostrado especialmente activo en este ámbito. Las islas acumulan más de 700 cursos de formación, aderezados con boletines farmacoterapéuticos semanales, charlas monográficas, la creación de un portal del prescriptor y la presencia de un responsable de uso racional del medicamento en cada centro de salud.
Posteriormente se apostó por la e-receta, cuya extensión total en AP finalizó hace ya año y medio. En línea con él, Canarias no presume de fomentar los genéricos. El Plan pro DOE solo pretendía que fuese más sencillo prescribir por principio activo que por marca, dejando libertad al médico para elegir esta. Es por ello que solo Galicia supera a Canarias entre las que menos genéricos prescriben en el SNS.
Todo ello ha permitido a las islas pasar de ser una de las regiones con mayores incrementos de gasto a ser la que más lo bajó en 2011, y huyendo siempre de medidas como el ‘borrado de marcas’ de otras comunidades. Ha sido, además, una bajada consistente, porque siempre que baja el gasto medio suben las recetas. Las islas, en cambio, han controlado ambas variables frente a la media estatal.
Innovación
Antoni Gilabert. El CatSalut entendió que gestionar la crisis pasaba por innovar: buscar la eficiencia en farmacia a través de políticas coherentes, integradas en el resto de políticas. “No dejarnos llevar por el tsunami de la urgencia”, dijo el gerente de Atención Farmacéutica y Prestaciones Complementaria.
A corto plazo, ello dio lugar a medidas de mejora de la calidad de prescripción (incorporando en la e-receta filtros de seguridad y volumen en la Atención Especializada); medidas que promueven la eficiencia del coste-efectividad de las decisiones (incorporación de recomendaciones y fomento de genéricos y alternativas de precio menor); medidas que promueven la equidad de acceso y medidas que buscan la corresponsabilización de los agentes. Más allá del euro por receta, aquí entra también la apuesta pionera en España por los contratos de riesgo con la industria, no con el objetivo de reducir el gasto, sino de crear en el sector una cultura de implicación en la estrategia terapéutica. La experiencia del único acuerdo firmado es tan favorable que la Generalitat trabaja.
A largo plazo Cataluña tiene el Plan de Salud, que no convierte la prestación farmacéutica en una línea específica del programa, sino en parte integrante de cada una de sus nueve líneas básicas.
Priorización
Ángel María Martín Fernández. Como el resto del SNS, Castilla-La Mancha ha hecho de la eficiencia en la prescripción una línea estratégica. No obstante, la manera en la que el Sescam ha priorizado los fármacos más eficientes en su sistema informático ha chocado siempre con Farmaindustria.
En 2009 se produjo un hecho fundamental: la caducidad de la patentes de muchos blockbusters. Entonces la marca no bajaba el precio al día siguiente, como ahora, y el genérico tardaba tres años en tener cuota de mercado. El Sescam, como recuerda, su jefe del Área de Farmacia, rompió esta tendencia, ese año con atorvastatina y en 2010 con clopidogrel, y logró ahorros de 35 y 11 millones, un total de 46 en dos años “No lo podíamos dejar pasar”, reconoce Martín. En 2011 la medida se amplió para ahorrar unos 20 millones.
La última iniciativa de 2012, recurrida por Farmaindustria, es la implementación de la prescripción de alternativas que cubren “de manera muy similar” las necesidades de los pacientes. Con ello se pretende acabar con las diferencias de precio en: los inhibidores de la bomba de protones (2,5 y 30 euros); los ARA II (9 y 30 euros) y las estatinas (3 y 20 euros). En su primer mes esta herramienta ha conseguido su objetivo.
Las TIC
José Luis Trillo. El subdirector general de Farmacia y Productos Sanitarios de la Generalitat de la Comunidad Valenciana aseguró que su comunidad autónoma sigue elaborando planes de ahorro en la factura farmacéutica. Así, Trillo se centró en un objetivo “prioritario a medio plazo: la guía terapéutica”.
El desarrollo de tecnologías informáticas para elaborar un seguimiento del paciente y su tratamiento correspondiente se ha erigido como la bandera que acompañará a las demás medidas restrictivas en el gasto. “Hemos hecho una evaluación exhaustiva del coste de cada tratamiento, que va desde el coste del envase del fármaco hasta la dosis”, aseguró Trillo. Asimismo, el subdirector general de Farmacia se congratuló por haber “avanzado antes que el nuevo real decreto-ley y estar acorde ahora con la legislación”.
Trillo, además, quiso destacar que en la gestión clínica “el camino de la medicina hacia la eficiencia pasa por la eficacia”. Por ello, en la Generalitat Valenciana se centrarán en tres líneas básicas: La evaluación terapéutica a través del desarrollo de varias guías clínicas, aunque actualmente su implantación no llega al 2 por ciento, la difusión electrónica, a través de la receta electrónica, y una estrategia de morbilidad.