Hay una necesidad urgente de redirigir a la sociedad hacia la innovación. Para ello, los cambios económicos en Europa tienen que ser una realidad, ya que las tasas de desempleo se mantienen muy altas desde hace tiempo. A todo ello se suman los problemas climáticos, las alteraciones demográficas, la crisis financiera... Barreras que precisan de una transformación. Con estas premisas como base se publicó hace unas semanas el ‘Manifiesto Entreprise 2020’. Un documento que trata de dar respuestas a las necesidades para abordar un nuevo contexto europeo.
Así, se recogen las estrategias en materia de responsabilidad social que deberían tener en cuenta las empresas para operar de forma sostenible en el nuevo marco. Las herramientas son simples: Big Data, redes sociales, nuevas fórmulas de colaboración, nuevos modelos de empleo, etcétera, podrían favorecer este cambio que propone Enterprise 2020.
Sin embargo, esta transformación en Europa exige que todas las empresas sean conscientes e integren nuevos enfoques en la gobernanza a nivel medioambiental, social, ético. Asimismo, las estrategias deben centrarse en la creación de la creación de valor compartido. Esto es, a juicio de los expertos, la verdadera contribución de la responsabilidad empresarial hacia un mundo sostenible.
Los retos por delante para consolidar estas nuevas estrategias pasan por reorganizar el sistema mediante nuevas colaboraciones público-privadas, a nivel de empleo, de educación y de innovación. Fomentar el espíritu empresarial es otra de las tareas a abordar. El manifiesto también apuesta por estimular a las empresas para que participen como socios comprometidos con “las comunidades, las ciudades y las regiones para desarrollar y poner en práctica nuevos métodos sostenibles de producción, consumo y medios de vida”, a través de la innovación de productos, servicios y modelos de negocio. Todo ello, bajo el compromiso compartido entre los gobiernos a nivel comunitario, nacional y local y los grupos de interés.
Apoyo gubernamental
En este sentido, instan al gobierno y a las empresas a aumentar la transparencia y el respeto de los derechos humanos, como eje de la conducta empresarial.
Sin embargo, para llevar a cabo estas iniciativas hace falta el apoyo de las autoridades con políticas “inteligentes” para empoderar a las empresas. En este sentido, las acciones políticas pasarían por insertar la colaboración estructural entre las empresas y la educación a través de una serie de ambiciosas metas e indicadores de rendimiento.En segundo lugar, por fomentar la innovación y la competitividad para hacer de Europa el centro mundial de comunidades sostenibles mediante el apoyo de plataformas de colaboración. En tercer lugar, los expertos proponen la integración de las consideraciones ambientales, sociales y de gobierno en la política de desarrollo. Asimimo, se promueveel desarrollo de incentivos para fomentar la aplicación de los modelos de negocio circulares. Y la creación de un marco normativo que favorezca enfoques a medio-largo plazo sobre las acciones para regir el trabajo, los mercados industriales y financieros, tales como el apoyo con nuevas políticas fiscales, que apuestan por el crecimiento sostenible y las políticas industriales que estimulen la transformación hacia una economía circular.