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LAS FRASES

Castilla y León contará con un centenar de boticas integradas en una red de farmacias centinela. Entrevistamos a José Espinosa, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zamora y coordinador de este proyecto.

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Juan Nieto Zamora | viernes, 10 de abril de 2015 h |

Una vez pasen los meses de verano Castilla y León contará con un centenar de boticas integradas en una red de farmacias centinela, cuyo objetivo será el ‘protocolarizar’ e incrementar la detección, notificación, registro y prevención de los problemas de seguridad relacionados con el uso de los medicamentos. José Espinosa, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zamora, es el coordinador de este proyecto de farmacovigilancia.

Pregunta. El Consejo de Colegios Profesionales de Farmacéuticos de Castilla y León y la consejería de Sanidad acordaron poner en marcha una red de farmacias centinela en la comunidad. ¿En qué consistirá?

Respuesta. Es un grupo de cien farmacias que estarán especialmente sensibilizadas en la detección y comunicación de los errores potenciales de medicación. Por una parte, los relacionados con el proceso que abarca desde la prescripción hasta la dispensación y, por otra, los que surgen desde que los laboratorios ponen los medicamentos en el canal de la distribución hasta que llegan a la farmacia. Asimismo, estas farmacias estarán más pendientes de los temas de farmacovigilancia en las comunicaciones a través de Tarjeta Amarilla (programa de notificación espontánea de sospechas de reacciones adversas).

P. ¿Cómo surgió la idea?

R. Un grupo de farmacias especialmente sensibilizadas con la farmacovigilancia revisamos varios trabajos realizados por los servicios de urgencia hospitalaria en colaboración con los servicios de farmacia de estos hospitales. La conclusión es que cerca del 30 por ciento de las urgencias que se atienden en los hospitales están relacionadas con errores en la toma de medicamentos. En cuanto a ingresos hospitalarios, se relaciona casi el 10 por ciento de ellos con un uso inadecuado de los medicamentos. Viendo que estos errores en la medicación son prevenibles desde la atención en la botica, atendiendo a las dudas que puedan surgir tanto en el proceso de prescripción como cuando el medicamento llega al paciente, nos pusimos a trabajar en ello.

P. ¿Tenían algún referente?

R. Nos fijamos en lo que se realizaba en la Comunidad de Madrid. Queríamos formar en nuestra comunidad un grupo de farmacias que detecte y comunique a una comisión de seguridad potenciales errores de medicación y que la administración trabaje para solucionarlos.

P. ¿Es el modelo a seguir?

R. Ha habido más comunidades que han intentado implementar este servicio de red centinela pero no ha llegado a fructificar. En Madrid funciona desde 2005, y los primeros resultados obtenidos que nos comunicaron eran fantásticos. En un año de funcionamiento se pasó de 400 a 1.000 comunicaciones. En tres años, las comunicaciones que se recibían desde la red centinela eran equiparables a las que llegaban desde las unidades de gestión de riesgos de Atención Primaria y Atención Especializada, las otras dos patas sobre las que se asentaba la vigilancia de seguridad en el uso de medicamentos. También vimos que en 2012 las comunicaciones en farmacovigilancia recibidas desde la red centinela, conformada solo por 80 boticas, eran el 55 por ciento de todas las llegadas desde las farmacias comunitarias. Esto es lo que nos animó a seguir adelante con el proyecto.

P. ¿Qué experiencia en farmacovigilancia tienen estas farmacias integradas en la red centinela?

R. En Castilla y León contábamos con un grupo de farmacias que había trabajado con el Centro de Farmacovigilancia de Castilla y León (Cesme) en el análisis de efectos secundarios relacionados con la píldora del día después. Ahí teníamos camino andado, y es lo que definitivamente terminó por lanzarnos: la colaboración entre oficina de farmacia y este centro podía dar unos frutos extraordinarios. El director del Cesme, Alfonso Carvajal, también lo veía así, y cuando pusimos sobre la mesa la idea y los resultados que podíamos obtener, llegamos a un acuerdo con la consejería. Tener un grupo de farmacias sensibilizadas con la detección de los potenciales errores de medicación y especialmente atenta a la farmacovigilancia es algo muy útil.

P. En el proyecto participarán un centenar de farmacias. ¿Por qué este número? ¿Son suficientes?

R. Ofertamos el servicio a todas las farmacias que quisieran participar. Luego, utilizamos unos clúster basados en los que utilizan la red centinela de Atención Primaria de Castilla y León. Fueron seleccionados atendiendo a condicionantes sociodemográficos y geográficos, con lo que a la forma de ubicar las farmacias hace que los estudios y prospecciones que se hagan sean estadísticamente significativas.

P. ¿Cuántas farmacias se apuntaron inicialmente al programa?

R. Fueron 150 farmacias. De ellas elegimos cien clúster a los que fuimos incorporando las farmacias que se incorporaron al programa, pero tenemos una reserva de 50 farmacias. La idea es que de manera anual o bienal se refresque la red, para que no sea inmóvil sino que rote entre todas las farmacias interesadas en la farmacovigilancia.

P. ¿Qué compensación recibirán estas farmacias?

R. A las farmacias que se apuntaron al proyecto les garantizamos una formación inicial para refrescar conocimientos en farmacovigilancia, y formación especializada en farmacoepidemiología y errores de medicación. Compensación económica, de momento, no van a recibir. El premio es la acreditación del curso, ‘tutorizado’ y personalizado.

P. ¿Cuál es el calendario a seguir?

R. El curso de formación empezará a finales de abril y durará unos tres meses. Ahora se creará la comisión de seguridad y seguimiento de la red, que será el órgano central que coordinará los trabajos y los trabajos de la red. A partir de ahí, se comunicará a las farmacias el canal a través del que deberán hacer la comunicación, y en ese momento se dará el pistoletazo de salida.

P. Con este proyecto se vuelve a poner de manifiesto la importancia del farmacéutico dentro del SNS, ¿no?

R. Efectivamente, tanto en el seguimiento farmacoterapéutico como en la explotación de la prevención de salud pública. Y es que, al estar en contacto todas las farmacias, la farmacovigilancia y la detección de potenciales errores de medicación lleva a que se puedan analizar interacciones entre fármacos, alimentos, hacer seguimientos especiales a tipos de pacientes... Es una red por explotar dentro de la salud pública en varios campos.

P. ¿Sería viable la creación a nivel nacional de una red centinela?

R. Es un objetivo dentro del planteamiento del Consejo General de colaboración con el Ministerio de Sanidad en el pacto por la sostenibilidad y el desarrollo profesional de los farmacéuticos es uno de los puntos a explotar. Ser capaces de disminuir el porcentaje de ingresos hospitalarios y atención en urgencias hospitalarias relacionadas con el uso de medicamentos se traduce, además de en un beneficio para la salud de la población, en un ahorro importante para el sistema de salud. Es un plan para hacerlo a nivel nacional. Ahora estamos Madrid y nosotros, aunque creo que Cataluña trata de implantar su red. Lo ideal sería interconectar todas a través de un mismo nodo dependiente del Consejo General y del Ministerio de Sanidad.

P. ¿Y los primeros resultados?

R. A finales de 2015 y durante 2016 tendremos los primeros resultados, que creo que resultarán muy interesantes.

Tener un grupo de farmacias sensibilizadas con la detección de los potenciales errores de medicación es algo útil”

Cerca del 30 por ciento de las urgencias que se atienden en los hospitales están relacionadas con errores en la toma de medicamentos”

La red centinela no será inmóvil sino que rotará entre todas las farmacias interesadas en la farmacovigilancia”