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Los boticarios franceses, en ‘pie de guerra’ contra las intenciones liberalizadoras de su Gobierno

Un informe del Ministerio de Economía galo recomienda permitir la venta de medicamentos en supermercados (incluidos los de prescripción), la inversión de no profesionales y la libertad de instalación. Además, acusa a los boticarios de favorecer el “estallido” de precios y de un alto poder adquisitivo.

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alberto cornejo Madrid | martes, 26 de agosto de 2014 h |

Los farmacéuticos franceses se han puesto en ‘pie de guerra’ contra las presuntas pretensiones de su Ministerio de Economía —no reconocidas oficialmente— de acometer importantes medidas liberalizadoras en el sector farmacéutico, entre las que se encontrarían permitir la venta de medicamentos en establecimientos como supermercados (incluidos los fármacos de prescripción médica), facilitar la entrada de inversores no profesionales en la propiedad de boticas y suprimir las reglas de planificación y ordenación

Estas recomendaciones se incluyen en un informe de la Inspección General de Finanzas (IGF) francesa —dependiente del Ministerio de Economía— en el que se critica y ‘culpabiliza’ a los farmacéuticos franceses del “estallido” al alza del precio los medicamentos no reembolsables, así como su alto poder adquisitivo generado en comparación con la evolución de la economía francesa. Por todo ello, la IGF estima que se deben ‘extraer’ 400 millones de euros de este sector para ser reinvertidos en la sociedad francesa a través de dicha implantación de una serie de medidas de tintes liberales.

La Orden Nacional de Farmacéuticos de Francia ha emitido un duro comunicado en el que califica de “aberrante” el informe realizado por la IGF y algunas de las afirmaciones que en él se recogen, las cuales “mancillan la reputación de la profesión”, indica Isabelle Adenot, su presidenta (foto). Por ejemplo, en dicho documento, la IGF justifica la posibilidad de permitir la venta de medicamentos fuera de las farmacias en que “el papel de consejo y prevención jugado por el farmacéutico no parece indispensable para la protección de la salud pública”, y considera que bastaría con la presencia de un “profesional cualificado” (sin más concreción) en aquellos establecimientos donde se dispensaran fármacos. Para la Orden de Farmacéuticos de Francia, esta recomendación no solo “es peligrosa” sino que recuerda que “los franceses, en su mayoría, se oponen a la venta de medicinas en los supermercados; saben que hasta los medicamentos no prescritos son productos de especiales características”.

Asimismo, los farmacéuticos galos también aluden a la positiva conciencia de la población francesa respecto a los riesgos que supone permitir la entrada de capital no profesional en las boticas y suprimir los criterios de planificación y ordenación: “saben que las cadenas solo se instalan en los lugares más rentables”. En este sentido, huelga decir que el informe de la IGF sí reconoce que la libertad de instalación “podría acabar en una degradación del acceso a las medicinas en regiones poco pobladas”, por lo que propone subvencionar a los farmacéuticos que aceptasen ejercer en esas regiones. “Proponen desorganizar totalmente la farmacia francesa”, critican desde la Orden de Farmacéuticos.

Por último, respecto al “estallido” de precios y la alta rentabilidad del sector, la farmacia francesa critica los errores del informe de la IGF. Respecto a los precios, IGF sostiene que han aumentado entre 2009 y 2013 por encima de la inflación (que fue del 1,6 por ciento en este periodo), mientras que el organismo que preside Adenot ha replicado con otro estudio en el que se demuestra que el precio de las medicinas no reembolsables solo lo ha hecho un 1 por ciento, además de recordar que Francia es uno de los países europeos “con los precios de los medicamentos más bajos”. “Como presidenta debo velar porque cada farmacéutico que contravenga las reglas y valores de su profesión sea sancionado, pero por otro lado debo asegurar la defensa del honor de la profesión y reaccionar cuando mancillan su reputación y la confianza del público”, ha manifestado Adenot para salir al paso de las supuestas conclusiones erróneas del informe.

Sobre la rentabilidad de la farmacia, es el propio informe de la IGF quien la sitúa en torno a un 7 por ciento en 2010 y la Orden recuerda que en ese mismo ejercicio “la tasa media de la rentabilidad de la economía francesa era del 8 por ciento”. El informe se basa en el análisis del volumen de negocio de 22 oficinas de farmacia, lo cual es una cifra pírrica en opinión de la Orden (en Francia hay cerca de 22.000 boticas).