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Los consistorios locales, un ‘oasis’ en el desierto de la retribución de servicios

Frente a la tónica general de ‘inacción’ del Ministerio y Consejerías, continúan surgiendo iniciativas en pequeños municipios de servicios concertados —y remunerados— con sus boticas, como SPD o AF domiciliaria.

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Alberto Cornejo Madrid | viernes, 18 de septiembre de 2015 h |

“Las Administraciones continúan animándose a concertar y retribuir nuevos servicios profesionales con sus farmacias”. Con una noticia así sueñan —y tanto esfuerzo dedican— muchas entidades farmacéuticas (colegios, sociedades...) y profesionales a título particular. Pues bien, no se trata de un fake. La noticia es cierta en toda su literalidad. Pero tiene ‘letra pequeña’. Tanto porque los ejemplos son aún muy escasos como porque esas “Administraciones” son corporaciones locales (Ayuntamientos) de pequeños municipios. En ningún caso Consejerías de Sanidad o, a un nivel más global, el Ministerio de Sanidad. En estas últimas, la tónica general sigue siendo la de guardar ‘silencio’ ante la posibilidad de remunerar nuevos servicios.

Tal como avanzó EG, el Ayuntamiento de El Boalo (Madrid) protagoniza el más reciente ejemplo de consistorio local que ha entendido el mayor aprovechamiento que puede hacer de la farmacia comunitaria en beneficio de los pacientes del municipio. El Consistorio del municipio (6.892 habitantes) ha concertado con su farmacia un programa de Atención Farmacéutica Domiciliaria —uno de los servicios más anhelados por la profesión— a pacientes polimedicados dependientes, con una retribución de 40 euros mensuales por paciente, que sufraga total o parcialmente la corporación.

Actualmente son cinco pacientes los que, a propuesta de la farmacia o del centro de salud, participan en este programa. Una iniciativa que no será ‘flor de un día’ ya que, según ratifica a EG la concejala de Sanidad y Servicios Sociales de El Boalo, Leticia Cubillo, “queremos darle continuidad y ya trabajamos en el presupuesto para el próximo ejercicio”, destaca. La satisfacción es “plena” con el programa, confirma Cubillo. “Había carencias en el cumplimiento terapéutico de ciertos pacientes que había que solventar”, justifica.

Cabe recordar que el Colegio de Farmacéuticos de Madrid ya estudia esta iniciativa a través de una Comisión de Seguimiento creada ex professo para ello, con vista a plantear a corto plazo este servicio a su Consejería de Sanidad regional.

Los Ayuntamientos de Quer (739 habitantes) y Trillo (1.431 habitantes), ambos en Guadalajara, son pioneros y ‘veteranos’ en confiar funciones asistenciales a sus boticas, retribuidas. En su caso, a través de la preparación de sistemas personalizados de dosificación (SPD) y seguimiento farmacoterapéutico a pacientes residentes en estos municipios, concertados desde 2013.

Manuela Plasencia, titular de la botica de Quer, destaca a EG los “excelentes resultados” experimentados por los pacientes que han pasado por este programa (por el que recibe 20 euros por paciente y mes). Las ventajas son tan palpables que el servicio ha ‘resistido’ el cambio de Gobierno experimentado en este municipio tras las elecciones de mayo. “El nuevo equipo consistorial nos ha confirmado su renovación para 2016”, indica Plasencia, que remite un informe mensual al Ayuntamiento y al médico de AP. A su juicio, el escaso tamaño de estos municipios y la consiguiente cercanía entre autoridades, y profesionales “facilita conocer mejor qué puede ofrecer la farmacia”.

Este mismo programa fue posteriormente planteado por la farmacéutica de Trillo (1.431 habitantes) a su Ayuntamiento. En su caso, tiene adscritos al programa a cerca de 200 pacientes de la residencia pública de la localidad.

AF domiciliaria en País Vasco

La Consejería de Sanidad de País Vasco es la única Administración regional que tiene implantado un programa de AF domiciliaria. El resto de autonomías son un desierto, si bien los colegios de Madrid y Comunidad Valenciana ya trabajan para proponer programas semejantes.

Más chocante resulta que el resto de regiones no sigan el modelo vasco a tenor de los resultados que genera. Según datos de la Consejería vasca, más de medio millar de pacientes (568, a comienzos de 2014) están incluidos en un programa de AF domiciliaria en que participan casi una de cada tres boticas (29 por ciento). En dicho ejercicio, el programa tuvo un coste de 215.565 euros, si bien generó un ahorro de 22.259 euros —más de 8.000 recetas no fueron dispensadas tras la revisión de la medicación desde la botica—.