La población envejece y la pirámide demográfica no miente, cuanto más mayor se hace la población, más aumenta el número de dependientes existentes. Si a esta realidad inapelable se le añade que la farmacia y los farmacéuticos son, en la mayoría de las ocasiones, la primera línea de atención directa la pacientes y sus familiares, queda claro que el objetivo y la finalidad de las II Jornadas Andaluzas de Atención Farmacéutica en Ortopedia y Productos Sanitarios, celebradas en Granada los pasados 24 y 25 de abril, era muy acertado.
De hecho la principal conclusión que se extrae de este congreso ha sido que los profesionales de la farmacia andaluza están apostando por la formación en pos de mejorar la atención al paciente como demuestra el que la gran mayoría de las mesas redondas y ponencias estuvieron centradas en el alzhéimer, los cuidados a sus pacientes y a los cuidadores de éstos.
Esta realidad tiene mucho que ver con que esta y otros tipos de enfermedades degenerativas que aumentan considerablemente al mismo ritmo que aumenta la edad de la población. La vocal nacional de Ortopedia, Carmen Mijimolle, aseguró en la apertura de las jornadas que “la población mayor de 65 años se ha duplicado en los últimos 30 años. Y con ella, la dependencia por razones de enfermedad y otras causas de discapacidad o limitación. Ante esta realidad el farmacéutico, que es el profesional sanitario más accesible para la población, tiene mucho que ofrecer”.
Mujeres cuidadoras
Las Jornadas Andaluzas de Ortopedia y Productos Sanitarios han estado organizadas por el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos y el Colegio de Farmacéuticos de Granada diseñaron un programa cuyo objetivo primordial fue mejorar el apoyo, el consejo y la atención que se presta desde las boticas tanto a los pacientes afectados como a las personas encargadas de su cuidado. En ese sentido, farmacéuticos de toda Andalucía se centraron en conocer más la realidad de esta enfermedad y en la atención de los pacientes en esta situación que es llevada a cabo por personas de su entorno más inmediato —fundamentalmente mujeres— que desempeñan la labor de cuidadores informales.
“El vínculo entre paciente dependiente y farmacéutico es esencial para la detección de las necesidades del primero”, destaca Onia Alonso, representante de una firma de ortopedia quien aseguró que “es necesario llevar a cabo un seguimiento del mismo a fin de poder detectar lo antes posible cuál es su necesidad a solventar en materia de aseo, movilidad, o descanso, entre otros, y que nos ayude a realizar una valoración y un asesoramiento que redunde en una mayor calidad de vida para esa persona”, destacó Alonso.
Labor esencial
Junto con los pacientes, los cuidadores de las personas afectadas por esta patología mental fueron protagonistas de la jornada. “El cuidado al enfermo de alzhéimer se realiza en nuestro país a través de la estructura informal, mayoritariamente en el ámbito familiar. El cuidado diario de un familiar enfermo de alzhéimer supone un estrés emocional y físico importante para el cuidador. El resultado puede desembocar en un intenso sentimiento de sobrecarga, y conducir a diversas psicopatologías como depresión, ansiedad, agresividad, astenia psicofísica, etc., que a su vez pueden redundar en una merma en la calidad de la atención al paciente”, explica María Dolores Almagro, de la Federación Granadina de Alzheimer. “La farmacia está llamado a ser un recurso más para los cuidadores informales, ya que son una puerta de acceso al sistema sanitario, cercana y accesible. Estos cuidadores acuden a las farmacias más por las necesidades de sus enfermos que por ellos mismos, y estas deberían de servir no sólo como dispensadoras de medicamentos, sino como detectoras de situaciones de posibles patologías que debieran derivarse a otros profesionales”, apostilla Almagro.
Entre los problemas de salud más frecuentes que afectan a los cuidadores se encuentran las patologías osteoarticulares (tensiones cervicales, lumbares), los problemas emocionales (estrés, depresión) y los gástricos como las úlceras provocadas por la ansiedad, “los cuidadores deben ser objeto de atención especial por parte de las autoridades , las cuales deben asistirles y facilitarles su labor, constituyendo la oficina de farmacia un apoyo un fundamental ”, concluye José Manuel Brandi, vicepresidente del Colegio Andaluz de Fisioterapeutas.
El último informe Mundial sobre el Alzheimer 2013, destaca el aumento en la incidencia de la enfermedad que está provocando una escasez de cuidadores y una falta de apoyo social e institucional a las familias que se encargan de cuidar a los pacientes aquejados. El informe alerta de que, a medida que la población envejece, el sistema informal de cuidadores requerirá mayores apoyos de los sistemas de salud y sociales, que deben estar coordinados para cubrir las necesidades de los enfermos y sus cuidadores. En esa línea y como proyecto ideado para ofrecer soluciones a la problemática asistencial, se expuso en las jornadas los beneficios que ha aportado el proyecto Radares, una experiencia piloto puesta en marcha en la ciudad de Barcelona, que contempla diferentes actividades dirigidas a identificar personas mayores en riesgo de aislamiento ante la eventual aparición de una patología neurodegenerativa como el Alzheimer o la demencia senil. Uno de los objetivos primordiales consistía en poner sobre la mesa el papel que puede ejercer el farmacéutico comunitario como detector precoz.
“Los farmacéuticos comunitarios de Barcelona intervenimos desde la doble vertiente profesional; como agentes de salud en un establecimiento especializado, y como vecinos integrados en el tejido social del entorno”, explicó Montserrat Gironés, vocal de Ortopedia del COF de Barcelona, encargada de presentar en Granada los beneficios de esta iniciativa pionera. En ese sentido, se exploró la posibilidad de trasladar esta experiencia piloto a otras ciudades españolas a tenor de los resultados positivos obtenidos en el proyecto Radares. “Identificamos y comunicamos situaciones de riesgo relacionadas con la población diana, aconsejándola y derivándola a los servicios sociales; actuamos como mediadores, acercando el servicio a la población; e intervenimos si es necesario en lo relativo a revisión de medicamentos, mejora en la adherencia de los tratamientos establecidos, seguimiento farmacoterapéutico con SPD, educación sanitaria de la patología, acompañamiento en la adquisición de hábitos de vida saludable reforzando el consejo nutricional”, dijo.