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Los farmacéuticos piden a los ciudadanos que antepongan su salud al bronceado veraniego

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A pesar de la presencia anual de campañas de prevención, el 43 por ciento de los españoles todavía no se protege del sol con regularidad

Las comunidades autónomas con menos horas de sol al año se protegen más de las radiaciones que aquellas que disfrutan de mejor tiempo

| 2011-06-24T16:18:00+02:00 h |

La Agencia Americana de Medicamentos y Alimentación (FDA) anunció el martes 14 de junio nuevas normas en el etiquetado de los fotoprotectores. Una de las medidas que más impacto causó fue la prohibición de indicar en la etiqueta que el producto es resistente al agua, algo con lo que el vocal de Dermofarmacia del COF de Baleares, Tomás Muret, está de acuerdo. Según él, las pruebas para verificar esta acción se hacen en “unas condiciones totalmente diferentes” a las que se viven en la playa, ya que la gente entra y sale del agua, se monta en una colchoneta o se tira en la arena, especialmente los niños.

Para Muret, lo importante no es saber si un fotoprotector es resistente al agua, sino “si es resistente a la playa”. Rubén García, vocal autonómico de Dermofarmacia del Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Castilla y León, coincide con Muret y, aunque le sorprendió el anuncio de la FDA, incide en “el efecto arrastre: el producto es resistente al agua, pero no a la toalla” ya que la persona, al secarse, elimina una cantidad importante de producto de su cuerpo.

Otra de las medidas anunciadas por la FDA fue la prohibición de anunciar que estos productos protegen contra las quemaduras solares o el cáncer si el factor de protección es menor de 15. Además, la FDA estudia la posibilidad de limitar el máximo de protección a 50+, porque consideran que no existe una diferencia significativa entre factores de protección por encima de esta cifra. A este respecto, García cree que es importante “unificar los factores de protección”, sobre todo en un mercado que, debido a su corta duración, es muy competitivo. En cuanto a su posible implantación en España, Muret se muestra de acuerdo siempre que se revisaran antes todas las medidas adoptadas.

R. C.

Madrid

A las 19:16 horas del pasado martes 21 de junio empezó oficialmente el verano, una estación del año directamente relacionada con el sol, el calor, las terrazas y la playa. En los últimos años, ponerse moreno se ha convertido en casi una obsesión para una gran parte de la población. Pero, ¿son verdaderamente conscientes los ciudadanos de los efectos a corto y largo plazo de las radiaciones solares?

Según un estudio realizado por Laboratorios Cinfa y el Instituto Dermae, el 38 por ciento de los españoles desconoce que una exposición prolongada a radiación infrarroja (IR-A) es perjudicial para la piel, y un 39 por ciento ni siquiera ha oído hablar de ella. De hecho, el 64 por ciento de la población afirma no saber que esta radiación también está producida por el sol y no únicamente por aparatos electrónicos.

Por el contrario, casi las tres cuartas partes de la población, un 71 por ciento, se preocupa por las quemaduras solares, un efecto a corto plazo no producido por la radiación IR-A, sino por la ultravioleta (UV). Eso sí, a pesar de que un 84 por ciento de los españoles afirma saber que la piel “tiene memoria”, el estudio revela que el 43 por ciento no toma medidas frente al sol con regularidad.

A la vista de estos datos, se plantea una pregunta: ¿Por qué la gente no se protege frente al sol si conoce, al menos, sus efectos a corto plazo? Tomás Muret, vocal de Dermofarmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Baleares, y Rubén García, vocal autonómico de Dermofarmacia del Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Castilla y León, coinciden en la respuesta: la población suele anteponer la tan extendida cultura del moreno a la futura posibilidad de desarrollar un tumor u otras patologías causadas por el sol.

Otro dato que revela este estudio es que no son las comunidades autónomas con más horas de sol las que más se protegen, sino que ocurre justamente al contrario. Así, mientras que Castilla y León, una de las comunidades con menos horas de sol, es de las que mejores hábitos de fotoprotección tiene, al otro lado de la balanza se encuentra Baleares, “el punto del mundo con más número de carcinoma no melanoma detectado”, apunta Muret.

Se trata de una cifra negativa que se explica porque, según este mismo estudio, más de la mitad de los baleares no toma ninguna medida de protección para tomar el sol y el ocho por ciento asegura no haber usado nunca una crema de protección solar. Muret culpa de todo esto a la inexistencia de “campañas claras y fuertes sobre prevención” hechas desde las instituciones del gobierno, similares, por ejemplo, a las del buen uso del antibiótico. Es tal la trascendencia de este problema que incluso la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp) ha recordado la importancia de usar protector solar para evitar patologías de la piel en el futuro.

Consejo farmacéutico

Asimismo, el estudio refleja que cuatro de cada diez personas prefieren ir a la farmacia a adquirir su fotoprotector por varias razones: la confianza que les ofrece el producto (61 por ciento), su mayor calidad (31 por ciento) y los consejos que les ofrece el farmacéutico (26 por ciento). Precisamente, Muret incide en este punto, al considerar que el problema muchas veces no es tanto que el sol sea nocivo, sino que la gente debería saber “qué fotoprotector tiene que usar y cómo debe usarlo”.

Por su parte, García coincide con él y añade otro problema: la cantidad de producto que la gente se aplica, que muchas veces no es suficiente o no cubre todo el cuerpo. Además, recuerda que no solamente hay que protegerse del sol en la playa, ya que “cuando vas por la calle, ese sol también puede desencadenar manchas solares, fotoenvejecimiento y lunares”.

A estas recomendaciones añade otra razón para que sea el farmacéutico el que aconseje al ciudadano a la hora de comprar un protector solar: los medidores de pigmentación, unos aparatos electrónicos presentes en algunas oficinas de farmacia y que ofrecen al ciudadano “los datos específicos de la pigmentación que tiene el filtro solar”.

Campañas de información

A este respecto, cabe destacar la campaña impulsada este año por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos que bajo el título, “Fotoprotección 2011: tu piel nunca olvida”, incide en la necesidad de protegerse frente a la radiación solar. Esta edición consta de dos fases: una de formación específica para boticarios y otra dirigida a población general.

Además de la iniciativa nacional, algunas comunidades autónomas y provincias españolas han lanzado sus propias campañas de prevención. Un buen ejemplo es “Amb el sol no juguis amb foc” (”Con el sol no juegues con fuego”), la campaña balear, organizada por su colegio de farmacéuticos en colaboración con la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc) y la Cruz Roja. Según Muret, además de charlas para farmacéuticos, 500 carteles, 31.000 puntos de libro y camisetas, se cuenta con una carpa itinerante durante cuatro días en la que voluntarios de la Aecc, farmacéuticos y dermatólogos se encargan de revisar la piel de todo el que quiera acercarse hasta allí.

También en Zaragoza han colocado carpas, pero en las piscinas municipales. Durante una semana, un equipo de farmacéuticos y de voluntarios de la Aecc ofrecerán consejos a los bañistas y darán charlas sobre protección solar a niños. Por su parte, en La Coruña se puso en marcha la campaña “Juega sano con el sol”, en la que un grupo de personas hizo una demostración práctica sobre buenos hábitos en una jornada de verano en la playa.