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Quién mueve ficha

Los mayoristas palian los bajos precios de los medicamentos tradicionales y la pérdida del mercado de especialidades (paso al cala hospitakario) con un mayor peso de otros servicios en la facturación anual.

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| viernes, 10 de junio de 2016 h |

Satisfacción moderada, sin lanzar las campanas al vuelo, que ya sabemos cómo se las ‘gasta’ la Administración. Más aún si hay mediante un gasto farmacéutico que controlar, y sobre el que poder incidir una vez tras otra. Pero no por ello hay que dejar de celebrar que los resultados económicos obtenidos por el sector de la distribución farmacéutica nacional en el pasado ejercicio confirman, en su análisis global, que en 2015 se dió un paso más —no definitvo— para dejar atrás todo rastro de la crisis económica sufrida en los últimos años.

No busquen la causa principal de este crecimiento en el tradicional suministro de medicamentos. Háganlo en la capacidad del sector mayorista por diversificarse y ampliar servicios a izquierda (industria) y derecha (farmacias) de la cadena que cada vez cuentan con más peso en la facturación de estas entidades (en algunas compañías incluso ya al 50%-50%). Ya no se puede porfiar la viabilidad al fármaco. No solo porque la distribución sigue perdiendo mercado, por cuestiones que no solo afectan a las oficinas de farmacia como el trasvase de medicamentos al canal hospitalario (los medicamentos ‘especiales’ —sobre los que suelen recaer estas decisiones—, sino porque aquellos que sí suministran cuentan con bajos precios que minimizan los beneficios.

En concreto, el 51 por ciento de los medicamentos comercializados en España cuentan con un PVL inferior a los 3,5 euros. Con estos precios, el suministro de cada medicamento deja un margen comercial a los mayoristas de apenas 18 céntimos. “¿Se puede cumplir con todos los requisitos e inversiones a las que, por ejemplo, nos obliga la Guía de Buenas Prácticas con estos 18 céntimos de beneficio medio por envase? Nos merecemos un incremento de márgenes para responder a estos incrementos de costes”, cuestiona un alto representante sectorial.

El año que Cofares superó el 25%

Como indica el presidente de la patronal Fedifar, Eladio González, “las empresas de distribución necesitábamos aire y, poco a poco, vamos tomándolo, siempre dentro de un contexto económico complejo marcado por las medidas de ahorro adoptadas por la Administración”. Los números así lo reflejarían.

Por ejemplo, Cofares, quien ya ejercía como líder del sector mayorista nacional, alcanzó una cifra de negocio de 2.727 millones de euros, con un Ebitda generado de 38,7 millones (un incremento del 5,7 por ciento respecto a 2014). “En este incremento ha tenido peso los servicios como proveedor integral al resto de la cadena”, corroboró su director general, Martín Pérez Segado. Y, lo más importante, Cofares cerró 2015 rompiendo la barrera del 25 por ciento de couta de mercado (25, 8 por ciento frente al 24,5 del año anterior).

A falta de conocer los resultados de quien ocupa el segundo cajón del podio, Alliance Healthcare —quien cierra el balance en agosto— según se desciende en el ranking de cuota de mercado, los resultados siguen siendo satisfactorios. Por ejemplo, Cecofar (tercero en cuota de mercado), finalizó el ejercicio 2015 con una cifra de ventas de 1.087 millones de euros y un crecimiento del 6,62 por ciento respecto al ejercicio anterior. Y mayor fue incluso el crecimiento de Hefame: un 8,9 por ciento en la facturación de 2015, que alcanzó los 1.203 millones de euros.

No cabe duda que los procesos de fusión, integración y absorción que vienen constatándose en la distribución farmacéutica europea y, en los últimos años, también en el sector mayorista nacional no solo tienen como objetivo la constitución de compañías más sólidas y robustas, sino un fin económico: optimizar recursos, ahorrar costes, ganar couta y, por ende, mayor facturación... En esta tendencia, el sector mayorista español tiene en el próximo 25 de junio una fecha que puede marcar un antes y después. Es el día que los socios de Cecofar, Cofarcir y ocho cooperativas —Cofaran, Hefagra, Jafarco, Xeral, Hefaral, Cofex, Cofarte y Cofarca— de las nueve que conforman Farmanova (D’apotecaris se apeó del proceso) votarán si dan su visto bueno a la fusión de todas ellas en una nueva compañía: Bidafarma. De aprobarse este proceso en las asambleas, se creará un nuevo gigante de la distribución con una facturación próxima a los 2.500 millones de euros anuales y una couta de mercado del 23,61 por ciento que le situaría en el segundo puesto del ránking nacional. En declaraciones a EG, el presidente de Fedifar, Eladio González, manifiesta que “como presidente de Fedifar (nota: el matiz es importante dado que también preside D’apotecaris, la cooperativa balear que ha rechazado sumarse por ahora al proceso de Bidafarma) pienso que éste es el camino, es lo que marca Europa: la concentración”. En la valoración económica, González también opina que “es necesario reajustar para tener una mayor rentabilidad”. ¿Obliga esta macroperación a ‘mover ficha’ a otras entidades? “Cada empresa deberá buscar los momentos adecuados para encontrar sinergias”.

Desde Unnefar, uno de los grupos cooperativistas de segundo grado que abrió este camino en España, se considera que estas operaciones “es la única salida para la distribución”. No obstante, también hay reticencias. Es habitual escuchar a Juan Ignacio Güenechea, vicepresidente de Cofares, recordar que “no todo es fusionable” y aludir al infructífero intento de fusión con Hefame en el pasado. También Javier Casas, director general de Alliance Healthcare, cree que “algunas fusiones generan riesgos a medio y largo plazo”.